A poco más de un año de las elecciones presidenciales argentinas de octubre de 2027, el oficialismo y la principal fuerza opositora comenzaron esta semana a reordenar sus posiciones. La Libertad Avanza, el partido del presidente Javier Milei, retomó el diálogo con el PRO del expresidente Mauricio Macri, mientras las corrientes del peronismo acordaron una tregua para frenar la reforma electoral impulsada por el Gobierno.
Macri y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, mantuvieron el lunes una conversación telefónica de unos treinta minutos, la primera en más de nueve meses. El jueves, delegados de ambas fuerzas se reunieron durante dos horas en la Casa Rosada: Cristian Ritondo y Fernando de Andreis por el PRO, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, junto con los legisladores Martín y Eduardo Menem por el Gobierno.
El resultado fue la creación de una mesa política conjunta que se reunirá cada quince días y un comunicado en el que ambas partes afirmaron compartir el convencimiento de que la Argentina no puede volver a caer en manos del populismo. No hay por ahora acuerdo de alianza electoral nacional. Macri ha sostenido que el PRO tendrá candidato propio en 2027 y ya impulsa al exministro de Economía Hernán Lacunza. La convergencia aparece con más fuerza en la provincia de Buenos Aires.
Karina Milei interviene en la confección de las listas electorales, lo que otorga peso a su papel en las negociaciones. El oficialismo mantiene además conversaciones con gobernadores de cerca de una decena de provincias. La Libertad Avanza obtuvo la presidencia en 2023 sin ninguna gobernación provincial, una situación sin precedentes en la historia argentina.
La principal disputa territorial de 2027 será la provincia de Buenos Aires, la más poblada del país, gobernada por el peronista Axel Kicillof. La Libertad Avanza inauguró el jueves el local que servirá de base para su campaña bonaerense, y uno de sus dirigentes provinciales, Sebastián Pareja, señaló a Santilli como probable candidato para enfrentar a Kicillof.
En el campo opositor, Kicillof, el diputado Máximo Kirchner y el excandidato presidencial Sergio Massa se reunieron el miércoles durante tres horas. Acordaron defender las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, conocidas como PASO, que el Gobierno busca eliminar junto con cambios en el financiamiento partidario. Ese mecanismo permite a todos los partidos dirimir sus candidaturas en una misma jornada electoral; sin él, el peronismo perdería la herramienta con la que resuelve sus divisiones internas y se complicaría la conformación de una alianza opositora.
Participantes del encuentro advirtieron, según el diario Página 12, que quienes respalden la supresión de las primarias deberán asumir su responsabilidad por facilitar la continuidad de Milei. El mensaje apuntaba a los gobernadores peronistas de provincias del norte que suelen acompañar al oficialismo en el Congreso.
Según el último sondeo de Opinaia, el 55 % de los argentinos votaría a Milei o consideraría hacerlo, diecisiete puntos por encima de quienes se inclinarían por un candidato kirchnerista.