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Brasil autoriza el uso de un alucinógeno para fines religiosos

Lunes, 8 de febrero de 2010 - 21:20 UTC

El Gobierno brasileño ha autorizado el consumo de un alucinógeno en rituales religiosos tras años de discusiones y polémicas. La liberalización de la droga, llamada ayahuasca, daime u hoasca, que usaban los indios de la Amazonia brasileña en sus rituales, acaba de aparecer en el Boletín Oficial del Estado.

Es legal sólo el uso del alucinógeno, no su comercialización. No hay restricciones, todos pueden usarlo: hombres, mujeres -incluso embarazadas-, jóvenes y hasta niños, siempre que sea durante un rito religioso. Pero se prohíbe abandonar el lugar del rito religioso mientras no se hayan pasado los efectos alucinógenos en los fieles. Esta exigencia proviene de que ha habido casos de personas que intoxicadas con esta droga, y fuera del ambiente religioso, han llegado hasta el suicidio.

Han sido años de discusiones, análisis y polémicas de una comisión de expertos creada por el Gobierno: juristas, médicos, psicólogos y sociólogos, antes de que se llegara a la legalización de la ayahuasca en las comunidades religiosas brasileñas.

Tanto Eduardo Suplicy, senador del Partido de los Trabajadores, como Fernando Gabera, senador del Partido Verde, han aplaudido la decisión del Gobierno de Lula, alegando que se trata del “reconocimiento de unas religiones verdaderamente brasileñas”.

Las dos religiones más importantes que en Brasil hacen uso del té alucinógeno son la del Santo Daime y la de la Unión del Vegetal. La primera cuenta con 5.000 seguidores y está presente también en Estados Unidos, España, Reino Unido y Canadá. La Unión del Vegetal cuenta con 15.000 fieles en Brasil.

La parte más polémica de la decisión del Gobierno es que deja la responsabilidad de lo que pueda ocurrir con los efectos de la droga a los fieles de la comunidad, sin que se les exija pasar antes por una consulta médica, como se hace, por ejemplo, con quien quiere utilizar un gimnasio. Porque se trata de un alucinógeno fuerte que puede llegar a causar graves daños en personas que no estén lo suficientemente sanas y equilibradas para usarlo.

Otro de los temores que se plantean es que puedan surgir nuevas religiones o sectas que quieran usar, por ejemplo, la cocaína o la marihuana en sus ritos. ¿Se les podría prohibir hacerlo después de la liberalización de la ayahuasca para fines religiosos? En Brasil, fundar una Iglesia es cuestión de tres días. Basta tener unos estatutos y reconocerlos ante un notario.
 

Categorías: Ciencia y salud, Brasil.