
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, presentó este martes en Brasilia un plan de seguridad pública dotado con unos 2.250 millones de dólares destinado a debilitar las finanzas del crimen organizado, retomar el control de las cárceles, combatir el tráfico de armas y mejorar la investigación de los homicidios, a cinco meses de las elecciones presidenciales de octubre. El paquete busca dotar al Gobierno de una identidad propia en uno de los terrenos en los que la opinión pública percibe mayor debilidad del oficialismo frente al discurso punitivo de la derecha.

Enfrentamientos entre reclusos pertenecientes al autóctono Clan Rotela y al Primer Comando Capital (PCC) de origen brasileño dejaron cuatro muertos y tres heridos este miércoles en la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero, en el departamento paraguayo de Amambay. Un equipo del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional y la brigada antidisturbios se desplegaron para restablecer la normalidad.

Según un artículo publicado la semana pasada en The Economist, la mayor banda de narcotraficantes de Brasil tiene ahora vínculos en toda Europa. El Primer Comando Capital (PCC), una banda nacida oficialmente tras un partido de fútbol letal entre presos de una cárcel de São Paulo en agosto de 1993, ha crecido hasta contar con unos 40.000 miembros “vitalicios” y otros 60.000 “contratistas”, lo que la convertiría en uno de los mayores grupos delictivos del mundo.