
El Gobierno de Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia —el más austral de Argentina y uno de los principales puntos de acceso a la Antártida— y asumió el control de sus operaciones por un año, en una medida que reavivó el choque con la provincia de Tierra del Fuego y abrió un nuevo frente de disputa política sobre el alcance federal de la decisión.