Foto: EFE/ Juan Pablo Pino El Banco Central del Paraguay intervino el martes Ueno Bank, uno de los mayores bancos del país, después de que su índice de solvencia cayera por debajo del 50% del mínimo exigido por ley, y congeló todos sus activos y pasivos, incluidos los ahorros de unos 3 millones de clientes y más de 800 millones de dólares en fondos públicos. La entidad suspendió de inmediato todos sus servicios.
“Procedimos al cierre de la entidad, por lo tanto, ni la aplicación, ni las tarjetas, ni ningún servicio de la entidad está activo a partir de la fecha”, explicó Liana Caballero, integrante del directorio del Banco Central, que adoptó la decisión por unanimidad. Según sus propias cifras, Ueno tiene clientes equivalentes al 60% de la población adulta del país y gestiona fondos públicos que incluyen unos 380 millones de dólares del Instituto de Previsión Social, el organismo que administra las pensiones y la salud pública.
El Fondo de Garantía de Depósitos cubre los ahorros hasta 75 salarios mínimos, unos 228 millones de guaraníes, cerca de 38.200 dólares por persona. Quienes superen esa cifra deberán esperar al balance de la Superintendencia de Bancos. “La prioridad siempre van a ser los pequeños ahorristas”, aseguró el presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, que calificó la situación de “un hecho puntual y aislado” y afirmó que el sistema financiero “se mantiene sólido y saludable”.
Según Carvallo, la intervención llegó tras meses de investigación que revelaron préstamos a empresas vinculadas al grupo propietario del banco. El 18 de octubre, la Asociación de Bancos del Paraguay había pedido al Banco Central que informara sobre la solvencia de las entidades que se beneficiaron de facilidades en procesos de fusión y había advertido sobre la exposición crediticia de un banco, que no identificó, a empresas de su propio grupo. Días antes, senadores del oficialismo y de la oposición habían pedido al presidente Santiago Peña que destituyera a la cúpula del Banco Central, a la que Peña respaldó.
Carvallo, que dirigía Ueno Bank antes de que Peña lo nombrara al frente del Banco Central en 2023, anunció que firmó su renuncia, aunque seguirá en el cargo hasta completar la resolución de la entidad. Según la prensa paraguaya, varios directivos del banco fueron detenidos, entre ellos su presidente, Miguel Vázquez.
La crisis tuvo consecuencias políticas inmediatas. El vicepresidente, Pedro Alliana, puso “en pausa” su precandidatura presidencial por el gobernante Partido Colorado para “arreglar la casa”. El opositor Partido Liberal Radical Auténtico anunció que impulsará un juicio político contra Peña y Alliana. “Saquearon la plata de los jubilados y esto no puede quedar así”, afirmó su precandidato Ricardo Estigarribia, según el diario ABC Color. En 2024, la compra por el Instituto de Previsión Social de bonos de Ueno por unos 32 millones de dólares generó polémica; Peña, que la calificó de “campaña mediática”, era accionista de Ueno Holding, no del banco, y vendió esas acciones en abril de 2025.