Fue su tercer discurso como presidente ante el organismo y el octavo orador de la jornada, en una exposición de 19 minutos El presidente argentino, Javier Milei, reclamó este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que el organismo intervenga frente a lo que describió como acciones unilaterales del Reino Unido en las Falklands/Malvinas, y acusó a la institución de haber decidido mirar para otro lado en la disputa. Malvinas es para nosotros una causa nacional, afirmó, repitiendo la frase dos veces al comienzo de su intervención.
Fue su tercer discurso como presidente ante el organismo y el octavo orador de la jornada, en una exposición de 19 minutos. En la sala lo escuchaban el canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el embajador ante la ONU, Francisco Tropepi.
Malvinas:
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Por el reclamo de Javier Milei en la Asamblea General de la ONU pic.twitter.com/LX5iwTsBBB
Milei centró su cuestionamiento en el incumplimiento de la resolución 31/49, aprobada en diciembre de 1976, que exhorta a Argentina y al Reino Unido a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras persista la controversia. Cincuenta años después la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan, sostuvo. Y añadió: ¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias.
Sobre la población del archipiélago, afirmó que el principio de libre determinación no resulta aplicable ya que se trata de una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa, y sostuvo que así lo ha determinado la propia Asamblea en numerosas resoluciones. Es la interpretación argentina de esos textos. El Reino Unido sostiene la posición contraria: en su discurso del martes, el primer ministro Andy Burnham dijo que su país se mantendrá firme frente a quienes amenazan el derecho de los territorios británicos a seguir siendo británicos, como las Falkland Islands. En el referéndum de 2013, el 99,8% de los votantes del archipiélago optó por mantener el estatus de territorio británico de ultramar.
Milei enumeró las medidas adoptadas: Presentamos notas de desaliento, acudimos a las herramientas jurídicas disponibles, sancionamos a las empresas involucradas y a sus proveedores y enviamos al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. Según los datos oficiales difundidos hasta ahora, la Cancillería mantiene 60 procedimientos administrativos abiertos sin sanción aplicada, tres denuncias penales que alcanzan a diez empresas y sus directivos, y unas 180 notas de advertencia enviadas a personas y empresas en 30 países. Ninguna imputación ha sido probada. Reiteró el llamado a Londres a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica y a intercambiar opiniones sobre la explotación de recursos naturales.
Argentina ya había respondido a Burnham antes del discurso presidencial. Quirno ejerció el martes por la noche el derecho a réplica ante el plenario, durante casi tres minutos, acompañado por Tropepi: reiteró la plena disposición a reanudar negociaciones bilaterales y afirmó que las islas están ilegalmente ocupadas por el Reino Unido. Consultado sobre si los dichos del premier obligarían a modificar el discurso de Milei, respondió que no hacía falta porque ya hicimos la réplica nosotros. Ese mismo día, la Cancillería presentó una nota formal de protesta en la embajada británica por la prórroga de las licencias petroleras offshore por cinco años, que calificó de acto ilícito.
En otro tramo, Milei calificó de genocidio las políticas de confinamiento promovidas durante la pandemia por organismos dependientes de la ONU, que según dijo le costaron la vida a millones de personas que murieron solas. Es una caracterización extrema y contestada, formulada por el presidente argentino.
Sobre inteligencia artificial, anunció que Argentina no regulará de forma preventiva y ofrecerá un marco jurídico de vanguardia, con responsabilidad limitada para las empresas y beneficios impositivos, alineándose con la posición de Donald Trump, que en su discurso del martes rechazó cualquier esquema globalista de regulación. Burnham, desde el mismo estrado y el mismo día, había reclamado lo opuesto: un conjunto único de principios y estándares globales.