


La interrupción afectó a alrededor de quince aeropuertos, con mayor incidencia en Heathrow, Gatwick, Mánchester y Birmingham, y alcanzó también a Stansted, Luton, London City y Edimburgo Un fallo técnico en el sistema de procesamiento de datos de vuelo del proveedor británico de control aéreo obligó a cancelar cerca de mil vuelos el martes y provocó una nueva tanda de cancelaciones el miércoles, en la mayor interrupción del tráfico aéreo en el Reino Unido desde 2023.
National Air Traffic Services (NATS) informó del problema a las 13.46 hora local desde su centro de control de Swanwick, en el condado de Hampshire, y aplicó una solución alrededor de las 16.40. Mientras persistió la avería, los controladores redujeron de forma drástica el número de despegues y aterrizajes permitidos. La firma de análisis aeronáutico Cirium contabilizó más de 1.750 cancelaciones con origen o destino en aeropuertos británicos el martes y al menos 291 el miércoles, cifras superiores a las estimaciones de otras fuentes del sector, que situaron el primer día en torno al millar.
El director ejecutivo de NATS, Martin Rolfe, declaró a la BBC que no cree que el episodio haya sido causado por un ciberataque y anunció una investigación completa. La secretaria de Transporte, Heidi Alexander, también descartó esa hipótesis. NATS no ha revelado el desencadenante técnico específico. Sabemos que esto resulta enormemente frustrante y pedimos disculpas sin reservas, señaló la organización, que admitió que la recuperación llevó más tiempo del previsto.
La interrupción afectó a alrededor de quince aeropuertos, con mayor incidencia en Heathrow, Gatwick, Mánchester y Birmingham, y alcanzó también a Stansted, Luton, London City y Edimburgo. Heathrow informó el miércoles que los vuelos operaban con normalidad, aunque advirtió de posibles alteraciones mientras las aerolíneas reposicionaban aeronaves y tripulaciones.
Ryanair señaló que más de 65.000 de sus pasajeros sufrieron demoras de hasta ocho horas y que canceló más de 50 vuelos, con una pérdida inmediata estimada en tres millones de libras, unos 4,06 millones de dólares. British Airways comunicó el miércoles que no tuvo alternativa a cancelar más de 190 vuelos, y easyJet canceló alrededor de 200. Air India indicó que debió desviar, retrasar o cancelar múltiples servicios con origen y destino en el Reino Unido, y Qatar Airways advirtió de retrasos y posibles cambios de ruta.
El director de operaciones de Ryanair, Neal McMahon, reclamó la dimisión de Rolfe y sostuvo que las lecciones prometidas tras el episodio de 2023 no se aplicaron. Un portavoz de Wizz Air afirmó que NATS, en su forma actual, no está a la altura de su cometido. Rolfe defendió a la organización y sostuvo que sus sistemas son adecuados, al tiempo que pidió disculpas. La Autoridad de Aviación Civil británica indicó que espera un informe completo de NATS y que después evaluará si son necesarias medidas adicionales.
Es el tercer fallo de NATS en tres años. En agosto de 2023, un problema en el procesamiento automático de planes de vuelo provocó cancelaciones durante varios días en un fin de semana festivo, y en julio de 2025 una avería de radar dejó más de 150 vuelos cancelados. Por separado, Heathrow —séptimo aeropuerto del mundo por volumen de pasajeros en 2025, con más de 84 millones— cerró en marzo de ese año por un incendio en una subestación eléctrica.
Los pasajeros afectados tienen derecho a asistencia y reubicación, aunque este tipo de incidencias suele clasificarse como circunstancia extraordinaria, lo que en principio exime a las aerolíneas del pago de compensaciones fijas.