MercoPress, in English

Jueves, 3 de setiembre de 2026 - 11:57 UTC

 

 

La banca de inversión advierte de que el acuerdo venezolano no bajará el precio del combustible

Jueves, 3 de setiembre de 2026 - 08:29 UTC
UBS sostiene que la producción venezolana tardará años en recuperarse y que el impacto sobre los precios será limitado en el corto plazo UBS sostiene que la producción venezolana tardará años en recuperarse y que el impacto sobre los precios será limitado en el corto plazo

Las principales firmas de análisis financiero han matizado las previsiones de la Casa Blanca sobre el acuerdo petrolero con Venezuela, anunciado el viernes por Donald Trump, que otorga a una sociedad participada por el Gobierno estadounidense el control de diecisiete yacimientos con unos 65.000 millones de barriles de reservas durante cien años.

UBS sostiene que la producción venezolana tardará años en recuperarse y que el impacto sobre los precios será limitado en el corto plazo. El banco suizo señala que las cotizaciones “siguen reaccionando principalmente a los acontecimientos en Ormuz” y no ha modificado sus previsiones para el sector a raíz del pacto. La Casa Blanca había sostenido que la operación reduciría de forma sustancial el precio de la gasolina para los consumidores estadounidenses.

Los plazos son el principal obstáculo. La consultora Rystad Energy calcula que Venezuela no recuperará su máximo histórico de producción —tres veces la actual— hasta 2050, y que ello requeriría inversiones por 85.000 millones de dólares. UBS añade que serán necesarias nueva infraestructura de transporte, capacidad técnica y un entorno estable, tras años de desinversión, sanciones y cortes de suministro eléctrico.

Pese a contar con las mayores reservas probadas del mundo, unos 300.000 millones de barriles, Venezuela extrae alrededor de 1,1 millones de barriles diarios y ocupa el vigésimo puesto entre los productores mundiales, por detrás de Angola y a la par de Colombia, según la Agencia Internacional de la Energía. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, afirmó el miércoles desde Caracas que la producción se duplicará con creces en los próximos años.

Las compañías responden de forma desigual. Chevron, que nunca abandonó del todo el país, anunció el miércoles una inversión de 7.000 millones de dólares en cinco años con el objetivo de duplicar su producción para 2031: es el mayor compromiso de una empresa estadounidense desde enero. La española Repsol, mencionada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez al presentar los términos del acuerdo, prevé triplicar la suya. ExxonMobil y ConocoPhillips, que salieron en 2007 tras la nacionalización de parte de sus activos, sostienen que no se dan las condiciones para regresar.

Persisten además dudas sobre la durabilidad del pacto. Citi considera que hará falta mayor transparencia y una legitimidad política más amplia para que sobreviva a un futuro cambio de gobierno en Washington. UBS advierte de posibles litigios, dado que el acuerdo contempla que empresas estadounidenses asuman proyectos antes operados por compañías rusas y chinas. Tanto la oposición venezolana como sectores del chavismo han criticado la operación.

Sobre la eventual salida de Venezuela de la OPEP, el analista Homayoun Falakshahi, de la firma Kpler, sostuvo que “sería una gran victoria para Trump”, aunque podría incrementar la presión interna sobre el Gobierno interino.