


El dato se conoce en un momento de encarecimiento del financiamiento La deuda pública bruta de Estados Unidos alcanzó los 40,047 billones de dólares el martes, según los datos difundidos por el Departamento del Tesoro. Es la primera vez que supera ese umbral y ocurre antes de lo previsto: la Oficina Presupuestaria del Congreso proyectaba 39,4 billones para el cierre del ejercicio fiscal 2026 y situaba el salto a los 40 billones en 2027.
Del total, 32,266 billones corresponden a deuda en manos del público —inversores privados, fondos y tenedores extranjeros— y 7,782 billones a deuda intragubernamental, es decir, los títulos que el Gobierno federal debe a sus propios fondos fiduciarios, entre ellos los de la seguridad social. La deuda bruta equivale al 124 % del producto interior bruto, el mayor nivel desde la Segunda Guerra Mundial.
El dato se conoce en un momento de encarecimiento del financiamiento. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años escaló hasta el 5,3 %, su nivel más alto desde 2007, lo que obliga al Gobierno a refinanciar su deuda a los tipos más elevados desde antes de la crisis financiera de 2008. Los mercados atribuyen la subida a las dudas sobre la trayectoria de la inflación y el déficit, al gasto derivado de la guerra con Irán y al endeudamiento de las grandes tecnológicas para financiar inversiones en inteligencia artificial.
El déficit del ejercicio que cierra el 30 de septiembre se proyecta en 2,1 billones de dólares, cerca del 6 % del PIB. En julio el desequilibrio mensual fue de 432.300 millones, el mayor en más de cinco años. El costo de financiar la deuda se elevará este año hasta los 1,4 billones y se espera que en dos años supere al gasto en seguridad social como principal partida presupuestaria.
La deuda bruta se ha duplicado en los últimos diez años; en menos de veinte, se ha cuadruplicado, señaló Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, una organización no partidista. Hace una década la cifra era de 19,4 billones.
El aumento no responde a una sola administración. Creció con fuerza durante el mandato de Joe Biden, con los planes de gasto desplegados durante la pandemia, y se ha acelerado desde el regreso de Donald Trump, por el gasto militar, la devolución de aranceles anulados y las rebajas fiscales incluidas en la ley presupuestaria aprobada al inicio de su segundo mandato. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó este mes que la Administración heredó un desastre del Gobierno anterior, y anunció que duplicará las recompras de deuda en mercados secundarios para reducir los costos de financiación.
La Oficina Presupuestaria del Congreso advirtió a principios de año que la trayectoria fiscal no es sostenible y proyectó que la deuda en manos del público pasará del 101 % del PIB este año al 120 % en 2036, superando el máximo histórico del 106 % registrado en 1946.