El 48,7% de las exportaciones brasileñas destinadas a Estados Unidos quedará sujeto a algún tipo de arancel adicional tras la entrada en vigor del nuevo gravamen por trabajo forzoso, según un relevamiento de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la principal entidad patronal del sector en Brasil.
El estudio, difundido el jueves, detalla que la nueva tasa del 12,5% alcanza a 4.060 productos brasileños. De ellos, 3.985 ya estaban sujetos a la sobretasa del 25% que rige desde el miércoles y pasarán a pagar un total del 37,5% para ingresar al mercado estadounidense. Ese grupo representa el 80,7% de las exportaciones afectadas, unos 10.800 millones de dólares. Otros 75 productos, por 1.600 millones, quedarán alcanzados únicamente por la nueva alícuota. En conjunto, la medida cubre 12.400 millones de dólares, equivalentes al 29,4% de las ventas brasileñas a ese destino.
Los nuevos gravámenes derivan de la investigación conducida bajo la Sección 301 de la ley comercial estadounidense, que abarcó a 60 socios comerciales. En su decisión final, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) incluyó a Brasil entre los países que, a su juicio, no consiguieron imponer ni aplicar de forma eficaz una prohibición a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
La CNI cuestionó ese fundamento. Según la confederación, las justificaciones presentadas por la USTR no reflejan la realidad brasileña, ya que el país cuenta con una de las legislaciones más avanzadas para prevenir y erradicar el trabajo forzoso en las cadenas productivas, con mecanismos de fiscalización, responsabilización y protección de los trabajadores reconocidos internacionalmente.
Es esencial que el diálogo entre Brasil y Estados Unidos se mantenga y se profundice. Al mismo tiempo, necesitamos actuar con rapidez para atenuar el impacto sobre las empresas perjudicadas, señaló en un comunicado el presidente de la entidad, Ricardo Alban, quien indicó que mantienen conversaciones con el gobierno federal y con los sectores más afectados para definir medidas de corto plazo.
El gobierno brasileño calificó las tarifas de indebidas y anticipó una respuesta. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva sostuvo que el país no se quedará lamentándose por la medida y anunció una línea de crédito para los sectores alcanzados.
Brasil quedó en el tramo más alto del nuevo esquema, mientras que Argentina accedió a la tasa mínima del 10% por los compromisos asumidos en su acuerdo bilateral con Washington para prohibir ese tipo de importaciones. La ronda arancelaria, que cubre cerca del 99% de las importaciones estadounidenses, se aplicó bajo un instrumento distinto al de los gravámenes que la Corte Suprema anuló en febrero, cuando determinó que la Administración había excedido sus facultades al invocar una ley de poderes de emergencia.