La propuesta, presentada originalmente por el uruguayo Ignacio Alonso ante el Consejo de la FIFA en marzo de 2025 y adoptada por Domínguez, enfrenta una fuerte oposición La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) intensificó su presión sobre la FIFA para que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones, lo que permitiría a Uruguay, Argentina y Paraguay albergar más partidos de los previstos. Un día después de la final del Mundial 2026, ganado por España, el presidente del organismo, Alejandro Domínguez, dio el formato casi por hecho en un mensaje en la red social X: En 2030 se viene el Mundial de Uruguay, Argentina y Paraguay, escribió, al proponer celebrar el centenario con una competencia de 64 equipos.
La FIFA no ha confirmado la ampliación. Su presidente, Gianni Infantino, señaló que el asunto se examinará y debatirá en los comités correspondientes una vez concluido el torneo de 2026, el primero con 48 selecciones, frente a las 32 de las ediciones anteriores. Un Mundial de 64 equipos supondría 128 partidos, el doble del formato vigente entre 1998 y 2022. La decisión final depende del Consejo de la FIFA, integrado por representantes de las seis confederaciones.
La propuesta, presentada originalmente por el uruguayo Ignacio Alonso ante el Consejo de la FIFA en marzo de 2025 y adoptada por Domínguez, enfrenta una fuerte oposición. Los presidentes de la UEFA, Aleksander Čeferin, de la Concacaf, Victor Montagliani, y de la Confederación Asiática, Salman bin Ibrahim Al Khalifa, se pronunciaron en contra. Čeferin la calificó de mala idea, y los críticos advierten que un torneo de esa magnitud debilitaría la calidad del juego, devaluaría las eliminatorias y recargaría el calendario. El Mundial 2030 ya será el más extenso de la historia, repartido entre seis países de tres continentes: los partidos inaugurales se jugarán en Sudamérica, por el centenario del torneo nacido en Montevideo en 1930, y el resto en España, Portugal y Marruecos.
Para Sudamérica, la ampliación tiene un fuerte incentivo deportivo: garantizaría la clasificación directa de las diez selecciones de la Conmebol, incluida Venezuela, la única que nunca disputó un Mundial. En Uruguay, el aspecto económico es central. Según el semanario Búsqueda, el gobierno de Yamandú Orsi trasladó a la Asociación Uruguaya de Fútbol que la viabilidad de una inversión pública y de eventuales líneas de financiamiento internacional está condicionada a que el Estadio Centenario sea sede de más de un partido.
Domínguez ha convertido el reclamo en una constante de sus intervenciones. En el Congreso de la Conmebol de abril, en Quito, le colocó a Infantino una cinta de capitán y evocó el centenario para pedir una participación excepcional de 64 equipos, en una puesta en escena que cerró anunciando el respaldo sudamericano a la reelección de Infantino en 2027. El dirigente de la FIFA, que ha impulsado torneos más amplios durante su gestión, respaldó inicialmente la idea, pero luego evitó pronunciarse.