El episodio se enmarca en la estrecha relación entre Trump e Infantino, que ha atravesado buena parte del torneo El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue uno de los protagonistas de la final del Mundial 2026 fuera del terreno de juego, al copresidir junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, la entrega del trofeo a España, campeona tras vencer a Argentina por 1-0 en la prórroga en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Trump, que siguió el partido desde el palco de autoridades junto a su esposa, Melania, también sostuvo el trofeo original antes del inicio del encuentro, en imágenes que circularon ampliamente por las redes sociales.
La participación de Trump en la ceremonia supuso un cambio respecto a las dos ediciones anteriores del torneo. En Rusia 2018 y Qatar 2022, Infantino entregó el trofeo en solitario. La FIFA había anunciado antes de la final que ambos lo harían de forma conjunta. La entrega por parte del jefe de Estado del país anfitrión es, no obstante, una práctica con antecedentes históricos en el Mundial: la reina Isabel II entregó el trofeo al capitán inglés Bobby Moore en 1966, y el rey Juan Carlos I lo hizo con el italiano Dino Zoff en 1982.
Trump entregando la Copa del Mundial de Futbol del 2026 a la selección española. pic.twitter.com/u0IoU3LK6a
— Orlando Avendaño (@OrlvndoA) July 19, 2026
Antes del partido, el trofeo fue acercado al palco presidencial, donde Trump lo tomó y le dio unas palmaditas antes de devolverlo a la zona prevista para la ceremonia. La escena llamó la atención por producirse fuera del acto oficial sobre el césped, en el que la Copa suele permanecer custodiada hasta su entrega al campeón. Mientras los jugadores de ambas selecciones pasaron junto al trofeo sin tocarlo, siguiendo una tradición futbolística, el mandatario sí se acercó a él.
El episodio se enmarca en la estrecha relación entre Trump e Infantino, que ha atravesado buena parte del torneo. En una visita previa a la Casa Blanca, Infantino ya había permitido a Trump sostener la Copa y le había dicho que el trofeo es para los ganadores. La FIFA abrió además una oficina en la Torre Trump de Nueva York, y en la final del Mundial de Clubes 2025, disputada en el mismo estadio, Trump permaneció en el centro de la fotografía del campeón, el Chelsea.
La final cerró un Mundial organizado por Estados Unidos, México y Canadá, cuyas fases decisivas se disputaron en territorio estadounidense y en el que el papel de Trump fue recurrente, desde la previa hasta la ceremonia final. El torneo incorporó además otras novedades de inspiración estadounidense, como un espectáculo de medio tiempo y la entrega de anillos de campeón al equipo ganador. España conquistó su segundo título mundial, dieciséis años después del logrado en Sudáfrica 2010.