Kast sostuvo que la seguridad es la principal condición para el desarrollo económico y describió al crimen organizado como un cáncer que afecta a toda América Latina El presidente de Chile, José Antonio Kast, planteó este miércoles en Montevideo que los países de la región deben endurecer sus legislaciones para combatir al crimen organizado, con cadena perpetua para quienes dirigen las bandas y un régimen de aislamiento total en las cárceles que les impida seguir operando desde prisión. El mandatario expuso su posición tras reunirse con el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, en el marco de una visita oficial a Uruguay.
Durante un desayuno organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing, Kast sostuvo que la seguridad es la principal condición para el desarrollo económico y describió al crimen organizado como un cáncer que afecta a toda América Latina. Vinculó sus propuestas al Acuerdo de Santiago, la iniciativa impulsada por la diplomacia chilena para coordinar el combate a la delincuencia organizada a nivel regional, a la que Uruguay y Paraguay manifestaron su intención de sumarse. Lo que tenemos que buscar es que todas nuestras legislaciones avancen para que la sanción de cadena perpetua sea para los que dirigen la organización. Hay que aplicarles las sanciones más drásticas y que queden en condiciones de aislamiento total, afirmó.
El presidente chileno argumentó que el combate al narcotráfico debe apuntar a las estructuras de mando y no solo a quienes ejecutan los delitos. Comparó el funcionamiento de las organizaciones criminales con el de una empresa, en la que existe una conducción que sigue tomando decisiones aunque algunos de sus integrantes sean detenidos. En esa línea, subrayó la necesidad de reforzar la cooperación regional frente al narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de armas, y planteó como condiciones fronteras seguras y una migración controlada, al sostener que el crimen organizado no reconoce fronteras.
Consultado sobre la posibilidad de emplear a las Fuerzas Armadas en tareas permanentes de seguridad pública —una vía adoptada por otros gobiernos de la región—, Kast marcó distancia: Salir al orden público con soldados con un fusil puede terminar muy mal. La advertencia distingue su enfoque del de otros mandatarios que han recurrido al despliegue militar para enfrentar a las bandas, y sitúa el eje de su propuesta en el plano legislativo y penitenciario antes que en el uso de la fuerza militar.
Las medidas que planteó Kast requerirían reformas legales en cada país y no constituyen, por ahora, una política acordada por el bloque regional. El mandatario chileno indicó además que con Orsi conversaron sobre la necesidad de impulsar el crecimiento económico y avanzar en proyectos de integración, y afirmó que la disposición de Chile a colaborar con Uruguay trasciende los colores políticos, en alusión a las diferencias ideológicas entre su gobierno, de derecha, y el de Orsi, de centroizquierda. La visita se produjo pocos días después de la cumbre del Mercosur en Asunción, donde la seguridad regional había ocupado un lugar central en los discursos de varios mandatarios.