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Jueves, 2 de julio de 2026 - 11:11 UTC

 

 

Una investigación española rastrea cómo la flota calamarera asiática trastoca el mercado del Atlántico Sur

Jueves, 2 de julio de 2026 - 09:19 UTC
España controla buena parte de la captura mundial del calamar Loligo, sobre todo a través de las alrededor de 16 licencias que otorgan las Falklands/Malvinas para faenar en sus aguas España controla buena parte de la captura mundial del calamar Loligo, sobre todo a través de las alrededor de 16 licencias que otorgan las Falklands/Malvinas para faenar en sus aguas

Una investigación internacional publicada por el diario español El Confidencial, con un extenso informe interactivo, describe cómo la expansión de las flotas pesqueras asiáticas en aguas internacionales —principalmente chinas— ha transformado el mercado global del calamar congelado, con impacto directo en la flota comunitaria y consecuencias para la pesca en el Atlántico Sur, una de las principales fuentes de ingresos de las Falklands/Malvinas.

Según el trabajo, el esfuerzo pesquero de la flota china en el Atlántico Sudoccidental creció un 85% entre 2019 y 2024. Frente a los unos 25 buques poteros que, según los armadores gallegos, mueve España en la región, entre 300 y 500 barcos de bandera extranjera —en su mayoría de China, Corea del Sur y Taiwán— faenan al límite de la zona económica exclusiva argentina, en la llamada “milla 201”. Esas flotas extraen en alta mar entre 1,5 y 3 millones de toneladas anuales de Illex argentinus, una de las especies conocidas como pota, un volumen que supera con holgura el máximo que se captura dentro de las aguas nacionales argentinas incluso en una temporada récord.

El fenómeno se replica en el Pacífico Sudoriental, donde la flota china lidera la captura del potón o calamar gigante (Dosidicus gigas). La investigación señala que en Perú el número de embarcaciones dedicadas a esa especie pasó de 31 en 2023 a más de un millar en 2026. El pescado suele congelarse en alta mar, trasladarse a China para su transformación en plantas como las de la provincia de Shandong y reexportarse ya procesado a Europa, un circuito que —según el informe— ha abaratado los costos hasta el punto de que España ya importa más cefalópodos desde China que desde Argentina.

El director gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo, Edelmiro Ulloa, sostuvo que la flota comunitaria queda “sin muchas posibilidades de competir”. ”Son cientos de buques que pescan sin cuotas, pasan varios años en alta mar sin pisar puerto (y) no tienen reparos en mantener a sus empleados en condiciones deplorables”, afirmó, y señaló que ese pescado más barato termina mezclándose con el europeo. La investigación recoge además un estudio de la Universidad de Vigo sobre el ADN de los cefalópodos consumidos en Europa, que detectó mezclas de especies y escasa trazabilidad sobre el origen y los métodos de captura, lo que puede resultar engañoso para los consumidores.

El trabajo introduce un dato relevante para el Atlántico Sur: España controla buena parte de la captura mundial del calamar Loligo (Loligo gahi), el llamado calamar patagónico, sobre todo a través de las alrededor de 16 licencias que otorgan las Falklands/Malvinas para faenar en sus aguas, con capturas cercanas a las 50.000 toneladas anuales. Ese recurso constituye una fuente clave de ingresos para las islas. El sector ha advertido que, si la sobreexplotación en alta mar deprime los precios y agota el recurso del Illex, algunas empresas podrían dejar de enviar buques al Atlántico Sur por falta de rentabilidad y reconvertirse en importadoras del producto ya procesado en Asia. Argentina, que reclama la soberanía sobre el archipiélago, cuestiona el régimen de licencias que administran las islas y ha denunciado la operación de buques con “doble matrícula”.