El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció este viernes un amplio paquete de reformas económicas, bajo el denominado Programa Económico y Social para 2026, para hacer frente a una de las crisis más severas de la historia reciente de la isla, en medio de la fuerte presión del Gobierno de Donald Trump. Son tiempos en los que hay que cambiar, afirmó el mandatario, que no precisó una fecha de entrada en vigor ni las normas legales que respaldarán cada medida.
El núcleo del plan es una descentralización inédita del aparato estatal. Los municipios podrán gestionar sus propios ingresos en divisas, decidir sobre sus empresas y actores económicos e, incluso, ejecutar operaciones de comercio exterior sin intermediación estatal. Las empresas estatales ganarán autonomía para diseñar sistemas salariales sin techos, reinvertir utilidades, importar y exportar y participar en el mercado cambiario. El paquete autoriza además inversiones de cubanos residentes en el exterior en igualdad de condiciones, abre más sectores al sector privado —las mipymes— y prevé sustituir los subsidios a los productos por ayudas dirigidas a las personas vulnerables, en lugar de la actual cartilla de racionamiento.
La reforma contempla también una reducción del aparato del Estado —de 27 a 20 ministerios, según un proyecto de ley— para recortar el gasto y financiar una futura reforma salarial. En el turismo y el sector inmobiliario, el Gobierno busca incorporar nuevos actores para aprovechar la infraestructura tras la retirada de grandes cadenas hoteleras, como Meliá e Iberostar, que abandonaron la isla por las sanciones estadounidenses. Ante el desabastecimiento de combustible —Díaz-Canel admitió que en los últimos cinco meses nada más ha entrado un barco de petróleo a Cuba—, el plan promueve la transición a energías renovables y el ensamblaje de vehículos eléctricos.
Díaz-Canel presentó el giro como una respuesta de resistencia frente al embargo estadounidense. Estados Unidos no se perdona que, a estas alturas, con toda la máxima presión que han ejercido, la Revolución sigue existiendo y el país sigue funcionando, sostuvo, aunque advirtió que los cambios mantendrán el control político: El enemigo está acechando, dijo.
El anuncio se produce en medio de una agresiva campaña de presión de Washington, que ha restringido el flujo de crudo hacia la isla, limitado su acceso a la banca internacional —con la salida de operadores como Visa y Mastercard— y reforzado las sanciones contra el conglomerado militar GAESA, que controla buena parte de la economía, y contra la cúpula política, incluidos el propio Díaz-Canel y el expresidente Raúl Castro. Trump ha llegado a hablar de una toma de control amistosa de la isla. Hemos hablado con ellos y les hemos dicho lo que tienen que hacer para recuperar su economía, declaró a inicios de junio el secretario de Estado, Marco Rubio.