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Trump cataloga al PCC y al Comando Vermelho como organizaciones terroristas y Brasil teme una intervención

Viernes, 29 de mayo de 2026 - 23:32 UTC
Lula da Silva acusó a Flávio Bolsonaro, su rival más probable en los comicios presidenciales de octubre, de haber “traicionado a la patria al ir a Estados Unidos a pedir una intervención en Brasil” Lula da Silva acusó a Flávio Bolsonaro, su rival más probable en los comicios presidenciales de octubre, de haber “traicionado a la patria al ir a Estados Unidos a pedir una intervención en Brasil”

El Gobierno de Brasil emitió este viernes una nota oficial en la que rechazó la decisión adoptada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump de catalogar como organizaciones terroristas a las dos principales bandas del crimen organizado brasileño, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho. “No aceptaremos el uso de medidas arbitrarias desde el extranjero como pretexto para atacar nuestra soberanía y nuestra economía”, advirtió el comunicado, que evitó referirse explícitamente a la administración estadounidense. La medida, anunciada el jueves, incorpora a ambas organizaciones a un listado en el que figuran Al Qaeda, el Estado Islámico, los principales cárteles mexicanos y el venezolano Tren de Aragua.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva acusó al senador Flávio Bolsonaro, su rival más probable en los comicios presidenciales de octubre, de haber “traicionado a la patria al ir a Estados Unidos a pedir una intervención en Brasil”. Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y aspirante a sucederlo políticamente, se reunió esta semana con Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca y presentó la designación de las bandas como su principal reclamo. Lula recalcó este viernes que ”el tal Comando Vermelho, el tal PCC son terroristas para los brasileños, para el pueblo que vive en la periferia (...) y los vamos a combatir aquí dentro“. La administración brasileña gestionó durante meses el intento de persuadir al equipo de Trump para que no avanzara con esta calificación.

El Ejecutivo brasileño teme que la decisión abra la puerta a una eventual intervención militar estadounidense en territorio nacional y a sanciones secundarias contra entidades financieras brasileñas que, de manera no intencional, procesen recursos vinculados al crimen organizado. La nota gubernamental sostuvo que, a diferencia del terrorismo internacional definido por motivos ideológicos, políticos o religiosos, el PCC y el Comando Vermelho operan movidos por ”el afán de lucro, especialmente a través del tráfico de drogas y de armas“. El asesor diplomático presidencial, Celso Amorim, había advertido el jueves por la noche que ”cualquier pretexto para intervenir es inaceptable” y reafirmó la apertura brasileña a la cooperación internacional en materia de lavado de activos y tráfico de armas.

Investigadores especializados en crimen organizado brasileño, entre ellos el fiscal Lincoln Gakiya, han alertado que la designación podría resultar contraproducente al militarizar la lucha contra estas estructuras y desplazar la coordinación operativa del FBI y la agencia antidrogas DEA hacia la CIA, agencia con mandato de inteligencia exterior. El PCC, con epicentro en São Paulo, ha infiltrado en los últimos años negocios lícitos y desarrollado ramificaciones internacionales en países sudamericanos y africanos. El Comando Vermelho, con base histórica en Río de Janeiro, domina amplios territorios urbanos y mantiene presencia en la frontera amazónica con Bolivia, Perú, Paraguay y Venezuela. La designación llega a cuatro meses de las elecciones generales en las que Lula y Flávio Bolsonaro disputan la presidencia en un escenario de empate técnico, con la seguridad pública como una de las principales preocupaciones del electorado.

 

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