


El pontífice condenó el desarrollo de armas autónomas y la creciente delegación del control humano sobre el armamento, al considerar que reduce las posibilidades de calificar una guerra como justa El papa León XIV publicó este lunes el primer gran documento doctrinal de su pontificado, una encíclica titulada Magnifica Humanitas en la que pide desarmar la inteligencia artificial, advierte sobre sus riesgos para la humanidad y pronuncia una de las disculpas más completas y firmes del Vaticano por el papel histórico de la Iglesia Católica en la esclavitud. La palabra es fuerte, lo sé, pero ha sido elegida deliberadamente porque este momento exige palabras capaces de captar la atención, afirmó el pontífice durante la presentación del texto en el Vaticano, según informó la BBC.
El documento, una de cuyas líneas centrales es la advertencia sobre el desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial, traza un paralelismo entre la tragedia histórica del comercio de esclavos y lo que el Papa describe como nuevas esclavitudes digitales. El pontífice sostuvo que resulta imposible no sentir un profundo dolor al contemplar el inmenso sufrimiento y la humillación padecidos por tantos e imploró sinceramente perdón en nombre de la Iglesia. Vinculó ese reconocimiento con el riesgo de que la humanidad normalice la explotación, tanto en la cadena productiva de las nuevas tecnologías como en sus aplicaciones, y comparó la inacción actual frente a los riesgos de la IA con la tardanza con la que tanto la sociedad como la Iglesia llegaron a denunciar el flagelo de la esclavitud.
León XIV dedicó parte del documento a la utilización de la inteligencia artificial en contextos bélicos. Condenó el desarrollo de armas autónomas y la creciente delegación del control humano sobre el armamento, al considerar que reduce las posibilidades de calificar una guerra como justa y advirtió sobre el inicio de una carrera armamentística basada en algoritmos. Ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable, sostuvo. El pontífice señaló también el impacto de la inteligencia artificial sobre la política democrática a través de la manipulación de imágenes y videos, y aludió al fenómeno del colonialismo digital para vincular los abusos coloniales con prácticas tecnológicas contemporáneas.
De manera inusual, el papa presentó él mismo la encíclica en el Vaticano, acompañado por expertos en inteligencia artificial, entre ellos Christopher Olah, cofundador de la empresa estadounidense Anthropic. En sus declaraciones tras la presentación, Olah señaló que los laboratorios de inteligencia artificial, incluido el suyo, operan dentro de un conjunto de incentivos y restricciones que, en ocasiones, pueden entrar en conflicto con la necesidad de actuar correctamente, y consideró un error suponer que las cuestiones planteadas por la IA puedan ser gestionadas exclusivamente por la comunidad científica del sector. El pontífice convocó una comisión para dar continuidad a las recomendaciones del documento, aunque persisten interrogantes sobre la eficacia de los pronunciamientos doctrinales frente a la velocidad del desarrollo tecnológico, en la línea de la encíclica Laudato Si publicada por Francisco en 2015 sobre el cambio climático.