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La Fiscalía paraguaya expone la ruta del narcotraficante Marset desde Bolivia hasta los puertos europeos

Lunes, 25 de mayo de 2026 - 00:44 UTC
Marset fue capturado en marzo de 2026 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia Marset fue capturado en marzo de 2026 en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia

La Fiscalía paraguaya presentó una acusación contra Gianina García Troche, expareja del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, en la que reconstruye con detalle la estructura criminal que operaba desde Paraguay y que durante años trasladó cocaína desde Bolivia hasta los principales puertos de Europa. El documento, citado por el diario uruguayo El País, detalla una organización con tres componentes operativos, casi un millar de vuelos clandestinos dentro del Chaco paraguayo y un volumen verificado de exportaciones que asciende a 17.340 kilos de cocaína incautados en Bélgica y Países Bajos, valuados en hasta 434 millones de dólares en el mercado europeo.

Según la reconstrucción, la organización se articulaba en torno a tres patas: Marset coordinaba contactos con proveedores y compradores internacionales; el paraguayo Miguel Insfrán Galeano, conocido como “Tío Rico”, gestionaba la logística dentro de Paraguay; y una facción boliviana proveía la cocaína. El narcotraficante uruguayo había llegado a Paraguay en 2018 con documentos falsos brasileños y bolivianos bajo la identidad de Gabriel de Souza Beumer, y se presentaba como empresario de espectáculos a través de la firma Mastian Productions, una fachada que le permitía justificar su patrimonio y su actividad pública.

La ruta de la droga comenzaba en Bolivia. La cocaína era trasladada en aeronaves con matrícula boliviana hasta una pista y un aeródromo clandestinos ubicados en un establecimiento rural dentro de la Reserva Natural Cabrera-Timane, en el departamento de Alto Paraguay, próximo a la frontera con Bolivia. Desde allí se activaba un puente aéreo interno que la acusación cifra en cerca de mil vuelos. La estancia San Agustín operaba como nodo central de la operación, equipada con hangares, viviendas para los integrantes del grupo, radios tierra-aire, reflectores para guiar aterrizajes nocturnos, reservas de combustible y piezas de aviones. La estancia Nuevo Horizonte, vinculada a Tío Rico, cumplía funciones similares.

El transporte terrestre conectaba ambas estancias con depósitos del Departamento Central, donde la cocaína era ocultada dentro de mercaderías legítimas, principalmente harina de soja, antes de su carga en contenedores con destino a puertos europeos y africanos. El esquema requería un aparato paralelo de exportación: empresas que tramitaban operaciones ante la Aduana, generaban facturas con supuestas importadoras extranjeras —en muchos casos compañías clonadas— y construían registros financieros mediante transferencias internacionales. La coordinación se canalizaba a través de sistemas de mensajería encriptados, y las cargas se identificaban con marcas internas; en Uruguay se incautaron ladrillos con la estampa del “Primer Cartel Uruguayo”, atribuido a Marset.

En paralelo, en Estados Unidos, la Fiscalía federal acumuló veintidós gigabytes de evidencia contra Marset, capturado el pasado marzo en Santa Cruz de la Sierra y trasladado de inmediato al país norteamericano. El material incluye comunicaciones interceptadas en idiomas extranjeros, evidencia obtenida mediante tratados de asistencia mutua con Uruguay, Colombia, Bélgica y Francia, y decenas de miles de páginas de registros financieros. La audiencia inicialmente prevista para el 20 de mayo se pospuso hasta el 1 de julio para permitir que la defensa analice las pruebas y las propuestas de un eventual acuerdo de culpabilidad.