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Después de 25 años de negociación, el acuerdo Mercosur-UE entra en vigor este viernes

Viernes, 1 de mayo de 2026 - 06:40 UTC
El acuerdo fue firmado el pasado 17 de enero en La Asunción, Paraguay El acuerdo fue firmado el pasado 17 de enero en La Asunción, Paraguay

El acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) entra en vigor de forma provisional este viernes 1 de mayo, tras más de un cuarto de siglo de negociaciones, en lo que constituye uno de los tratados comerciales más ambiciosos del mundo y la mayor apertura recíproca jamás concretada por el bloque sudamericano. La firma definitiva tuvo lugar el 17 de enero en Asunción y, aunque la ratificación final del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la posterior aprobación del Parlamento Europeo siguen pendientes, la entrada en vigencia provisional permite el inicio inmediato de la rebaja de aranceles que cubrirá el 95% de los productos del Mercosur y el 91% de los de la UE.

El proceso de desgravación se desarrollará en plazos escalonados que en términos generales irán de los 12 a los 15 años, con excepciones más prolongadas de hasta 30 años para el sector automotor. Según informó la Comisión Europea, los aranceles se reducirán a cero de inmediato para una amplia gama de productos: para los consumidores del Mercosur, ello incluirá vinos blancos europeos, kiwis griegos e italianos, herramientas, bisutería, impresoras y diversos manufacturados. Otros bienes, como bebidas destiladas, vinos tintos, chocolates y quesos, verán reducciones graduales en plazos de cuatro a quince años. En contrapartida, más de 5.000 productos del Mercosur ingresarán con arancel cero al mercado europeo, lo que representa más del 80% de las exportaciones brasileñas hacia el bloque, según datos de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil.

El acuerdo entra en vigor sin que los cuatro socios del Mercosur hayan logrado consensuar la distribución interna de las cuotas de exportación con aranceles preferenciales asignadas por la UE para productos sensibles como la carne bovina, el arroz y la miel. El ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Gabriel Oddone, confirmó este miércoles que “no hay un acuerdo” y anticipó que se aplicará el sistema FIFO, conocido informalmente como la “ley de la selva”: el primer exportador que llegue al puerto europeo con su certificado de origen y consiga emparejarlo con un certificado de cuota disponible accede al arancel preferencial; los siguientes deben esperar.

Las posiciones nacionales evidencian la magnitud del desacuerdo. Uruguay y Argentina proponen distribuir las cuotas en función del comercio actual con la UE de cada producto; Paraguay reclama una asignación equitativa del 25% para cada socio en todas las cuotas; Brasil, en cambio, plantea tomar como base el comercio con todo el mundo, lo que en la práctica le otorgaría la mayoría de las cuotas. El director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía uruguayo, Juan Labraga, declaró que el escenario “más optimista” sería alcanzar un acuerdo este año para distribuir las cuotas a partir de 2027, plazo que vence en septiembre, aunque admitió que “en tiempos Mercosur, septiembre es mañana”.

Para Uruguay, el escenario sin reparto interno no es del todo desfavorable. Oddone afirmó que el país “no está mal” en el régimen FIFO, gracias a canales comerciales consolidados con Europa, especialmente en carne bovina. Esa cuota, valorada por el Ministerio de Ganadería en aproximadamente 90 millones de dólares, constituye el rubro más relevante para el país, seguido por el arroz y la miel. La Unión de Exportadores del Uruguay y otros gremios empresariales han subrayado, sin embargo, que el principal desafío del país en el mediano plazo será definir con claridad sus diferenciales competitivos para captar las inversiones europeas que se proyectan a partir del tratado.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó en un estudio reciente que las importaciones del Mercosur desde la UE crecerán un 38% en los próximos quince años, mientras que las exportaciones del bloque sudamericano hacia Europa se incrementarán de manera sustancial en sectores agrícolas y agroindustriales. Las exportaciones uruguayas a la UE alcanzaron en 2025 los 1.350 millones de dólares —un 8% del total— y los principales beneficiarios proyectados son la carne bovina, los lácteos, el arroz, la miel y los servicios logísticos vinculados al comercio bilateral.

El tratado también establece la protección de más de 350 indicaciones geográficas europeas —entre ellas el champán, el queso feta, el prosecco y el jamón de Parma— y de 224 denominaciones del Mercosur, incluida la cachaça brasileña y el cordero patagónico argentino. La entrada en vigor coincide con un escenario internacional marcado por el creciente proteccionismo y los aranceles aplicados por Estados Unidos, contexto que ha acelerado el interés europeo, particularmente alemán, en asegurar acceso al mercado sudamericano.