El Gobierno de Ciudad de México desplegó más de 10.000 efectivos en torno al estadio y los corredores hoteleros Amnistía Internacional (AI) rechazó este jueves la violencia ejercida por los cuerpos de seguridad durante las multitudinarias protestas registradas en el sur de Ciudad de México con motivo de la inauguración del Mundial de Fútbol 2026, en las que la policía utilizó extintores para dispersar a los manifestantes. La organización exigió respetar y garantizar los derechos a la libertad de expresión, la reunión pacífica y la protesta.
En un mensaje en su cuenta de X, AI sostuvo que toda actuación de los cuerpos de seguridad debe apegarse estrictamente a los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y rendición de cuentas. La organización, que actuó como observadora de las movilizaciones, llamó a las autoridades a privilegiar el diálogo y a abstenerse de recurrir al uso excesivo de la fuerza, a las detenciones arbitrarias o a cualquier acto de represión, y reclamó garantizar la integridad física tanto de los manifestantes como de terceros.
Las protestas, que escalaron a medida que arrancaba el partido inaugural en el Estadio Ciudad de México (antiguo Azteca), reunieron a una coalición de colectivos, entre ellos maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), transportistas y madres buscadoras de personas desaparecidas, bajo consignas como si no hay solución, no rodará el balón. Según testimonios difundidos en redes, se lanzaron petardos y piedras y se prendió fuego a automóviles. El medio mexicano UnoTV reportó siete personas detenidas tras los incidentes en una de las puertas del estadio y seis policías lesionados.
El Gobierno de Ciudad de México desplegó más de 10.000 efectivos en torno al estadio y los corredores hoteleros. Las autoridades afirmaron que respetan el derecho a la manifestación, pero advirtieron que no permitirían el bloqueo ni el sabotaje del evento. La Secretaría de Seguridad Ciudadana había señalado que los agentes no portarían armas y que los extintores formaban parte del equipo para apagar incendios.
El pronunciamiento se produjo en una jornada marcada también por la movilización de familiares de personas desaparecidas, que exigen justicia. Según el Registro Nacional citado por Amnistía Internacional, al 25 de mayo había 134.460 personas desaparecidas o no localizadas en México. Diversos colectivos habían expresado su temor de que las protestas derivaran en una represión similar a la del 2 de octubre de 1968, cuando el Estado mexicano reprimió una manifestación estudiantil en la plaza de Tlatelolco a diez días de los Juegos Olímpicos. En un informe de marzo, la organización ya había advertido de los riesgos para los derechos humanos asociados al Mundial, entre ellos posibles restricciones a la protesta.