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FAO y OMM alertan que el calor extremo lleva a la agricultura mundial “al límite”

Viernes, 24 de abril de 2026 - 19:39 UTC
Los efectos sobre los sistemas productivos son transversales. El ganado sufre fallos digestivos y cardiovasculares, con una reducción significativa en la producción de leche y su contenido proteico Los efectos sobre los sistemas productivos son transversales. El ganado sufre fallos digestivos y cardiovasculares, con una reducción significativa en la producción de leche y su contenido proteico

El recrudecimiento de los episodios de calor extremo está llevando a la agricultura “al límite” en todo el mundo y amenaza la salud y los medios de subsistencia de más de mil millones de personas, según un informe conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicado este miércoles. El documento, titulado “Calor extremo y agricultura”, advierte que el fenómeno provoca la pérdida anual de 500.000 millones de horas de trabajo en el sector.

El calor extremo, vinculado al cambio climático de origen antropogénico, se define como la ocurrencia de temperaturas excepcionalmente altas —tanto de día como de noche— respecto a los valores normales de cada región. Su intensidad podría duplicarse si el planeta alcanza los 2 °C de calentamiento respecto a niveles preindustriales, y cuadruplicarse con un escenario de 4 °C, según las proyecciones científicas incorporadas al informe.

“Es el principal detonante”, explicó Kaveh Zahedi, director de la Oficina de Cambio Climático de la FAO, en declaraciones a la agencia AFP. Zahedi destacó que el calor extremo actúa como “multiplicador de riesgos”, al combinarse con otros fenómenos como sequías repentinas o lluvias torrenciales. Como ejemplo, citó el caso de Brasil en 2024, cuando una ola de calor prolongada, junto con una sequía severa, provocó incendios en la Amazonía y el secado de afluentes del río Amazonas, con un impacto inmediato sobre la pesca, la acuicultura y el sistema alimentario regional.

Los efectos sobre los sistemas productivos son transversales. El ganado sufre fallos digestivos y cardiovasculares, con una reducción significativa en la producción de leche y su contenido proteico. Los peces registran fallos cardíacos en aguas con niveles reducidos de oxígeno, un fenómeno agravado por el calentamiento marino: durante 2024, el 91% del océano mundial experimentó al menos una ola de calor, según el informe, y la mitad de esos episodios se clasificaron como “fuertes”. En cuanto a los cultivos, los rendimientos tienden a disminuir por encima de los 30 °C en la mayoría de las especies, con umbrales aún más bajos para la papa o la cebada.

El informe documenta casos recientes que ilustran la magnitud del impacto. En Marruecos, seis años consecutivos de sequía y dos olas de calor históricas en 2023 y 2024 redujeron los rendimientos de cereales un 40% y arruinaron las cosechas de olivos y cítricos. En la cordillera kirguisa de Ferganá, temperaturas de más de 30 °C en la primavera de 2025 —unos 10 °C por encima de lo habitual— sometieron a cultivos frutícolas y cerealeros a un choque térmico y favorecieron una invasión de langostas, con una pérdida del 25% en la producción. En el Ártico, una ola de calor marino en el mar de Bering entre 2018 y 2019 causó la muerte del 90% de los cangrejos de las nieves y forzó el cierre de una de las pesquerías más rentables de la región.

El informe recomienda acelerar la adopción de semillas y razas adaptadas a las nuevas condiciones, junto con sistemas de alerta temprana accesibles para los productores. “Construir resiliencia es esencial, pero no puede sustituir una acción climática decidida”, subraya el documento.