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Pumas de la Patagonia incorporan pingüinos a su dieta en un caso inédito de interacción entre depredadores y aves marinas

Jueves, 26 de marzo de 2026 - 10:22 UTC

Un grupo de pumas en el Parque Nacional Monte León, en la provincia de Santa Cruz, Argentina, ha incorporado a los pingüinos como parte regular de su dieta, un fenómeno sin precedentes que está siendo estudiado por un equipo científico financiado por National Geographic, según un informe publicado por el diario La Nación.

El biólogo Emiliano Donadío, director científico de Rewilding y responsable del proyecto, confirmó que se trata del primer registro de una interacción tan intensa entre ambas especies. De los aproximadamente 90 pumas que habitan las inmediaciones del parque, una primera estimación indica que alrededor del 65% ha adoptado la costumbre de cazar pingüinos durante la temporada reproductiva, entre octubre y marzo.

El cambio de dieta responde a una transformación más amplia del ecosistema. Hasta finales del siglo XX, la zona estaba dominada por la industria ovina. En su apogeo, entre 1940 y 1960, la provincia albergaba unos 8 millones de ovejas. Los estancieros cazaban sistemáticamente a pumas y guanacos para proteger sus rebaños, reduciendo drásticamente ambas poblaciones. Sin embargo, el sobrepastoreo erosionó la vegetación y desertificó gran parte de la estepa patagónica. Más del 20% de los campos de la provincia están hoy abandonados, según datos del INTA.

El declive de la actividad ovina y la creación del parque nacional —tras la compra de la estancia por el filántropo Douglas Tompkins a fines de los años 90— permitieron la recuperación de pumas y guanacos. También posibilitaron que los pingüinos colonizaran la costa continental, algo que antes no ocurría por la presencia de depredadores. Históricamente, estas aves anidaban en islas para evitar la depredación.

El equipo de Donadío monitorea actualmente a 13 pumas con collares GPS para estudiar sus movimientos y su alimentación. Los datos muestran que los pumas que cazan pingüinos se desplazan mucho menos en verano que los que se alimentan exclusivamente de guanacos, ya que tienen una fuente de alimento fija y abundante. Sin embargo, el investigador asegura que la depredación no amenaza la supervivencia de la colonia de pingüinos.

La investigación también sustenta una hipótesis más amplia: el retorno de los grandes depredadores contribuye a la salud de los ecosistemas. Según Donadío, la caza de herbívoros como el guanaco permite la recuperación de los pastizales, lo que incrementa la fotosíntesis y ayuda a mitigar el cambio climático. Una dinámica similar se observó con la reintroducción del yaguareté en los Esteros del Iberá, donde la población de carpinchos se redujo de 50 a 1 por kilómetro cuadrado.

Los estancieros de la zona rechazan esta visión. Miguel O'Byrne, director del Consejo Agrario de Santa Cruz, considera que el parque “mató lo poco que quedaba de actividad económica”. Enrique Jameson, presidente de la Federación de Instituciones Agropecuarias provincial, propone intervenir militarmente contra los guanacos y habilitar cotos de caza de pumas.

Donadío responde que la eliminación de especies autóctonas “no funciona” y apuesta por reconvertir las estancias en destinos de turismo de naturaleza, con el avistaje de pumas como principal atractivo, una industria ya consolidada en Chile.