La crisis energética se ha profundizado desde que Cuba dejó de recibir combustible durante tres meses El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció este lunes su retórica hacia Cuba al afirmar que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba de alguna forma” y que puede “hacer lo que quiera” con la isla. Las declaraciones se produjeron mientras Cuba atraviesa un apagón nacional y en paralelo a contactos bilaterales que ambos gobiernos reconocen desde la semana pasada.
Trump hizo esas declaraciones ante periodistas en la Casa Blanca, en un momento en que Washington ha incrementado la presión sobre La Habana en medio de la crisis energética cubana. Tras los comentarios del mandatario, The New York Times publicó que la salida del presidente Miguel Díaz-Canel es uno de los objetivos centrales de Estados Unidos en las conversaciones en curso, según cuatro personas familiarizadas con el diálogo.
Hasta ahora, el gobierno cubano no ha respondido oficialmente a las palabras de Trump, pero Díaz-Canel dijo el viernes que las conversaciones con Washington debían desarrollarse bajo los principios de “igualdad y respeto” a los sistemas políticos de ambos países, así como a la soberanía y la autodeterminación. También confirmó que Cuba participa en esos contactos en medio de una situación económica cada vez más grave.
La escalada verbal coincide con un deterioro acelerado de las condiciones internas en la isla. Cuba sufrió este lunes una “desconexión total” de su sistema eléctrico nacional, según el Ministerio de Energía y Minas, en un nuevo colapso de la red en medio de escasez de combustible, infraestructura obsoleta y largos cortes programados. AP informó que solo una pequeña parte de La Habana había recuperado el servicio por la noche.
La crisis energética se ha profundizado desde que Cuba dejó de recibir combustible durante tres meses, de acuerdo con declaraciones de Díaz-Canel. Ese deterioro ha empujado al país a abrir contactos con Estados Unidos y a estudiar nuevas medidas económicas, entre ellas permitir mayores inversiones de cubanos residentes en el exterior, en un intento por captar capital en plena contracción.
Las palabras de Trump elevan aún más la incertidumbre sobre el sentido de esas negociaciones. Reuters señaló que la Casa Blanca todavía no ha explicado cuál sería la base legal de una eventual acción contra Cuba, mientras la tradición de Washington desde la crisis de los misiles de 1962 ha sido no invadir la isla ni respaldar una invasión directa. Por ahora, el escenario combina diálogo abierto, presión política creciente y una crisis interna que sigue agravándose.