Los médicos descartaron por ahora una intervención quirúrgica y estimaron que Bolsonaro deberá permanecer hospitalizado durante varios días El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue internado este viernes en la unidad de cuidados intensivos del hospital DF Star, en Brasilia, tras ser trasladado desde prisión con un cuadro de fiebre alta, caída de la saturación de oxígeno, sudoración y escalofríos. El parte médico informó que los exámenes confirmaron una bronconeumonía bacteriana bilateral y que el exmandatario recibe antibióticos por vía intravenosa y soporte clínico no invasivo.
Los médicos descartaron por ahora una intervención quirúrgica y estimaron que Bolsonaro deberá permanecer hospitalizado durante varios días. Según el hospital, su cuadro requiere seguimiento intensivo, aunque hasta ahora no se ha informado de un agravamiento mayor más allá del ingreso a cuidados intensivos.
La internación reactivó de inmediato la presión de su entorno político y familiar para que cumpla la condena en arresto domiciliario. A la salida del centro médico, su hijo Flávio Bolsonaro dijo que las autoridades “están jugando con la vida” de su padre y reclamó una “prisión domiciliar humanitaria”. La defensa ya había hecho ese planteo ante la Corte Suprema, pero el pedido fue rechazado a comienzos de marzo por el juez Alexandre de Moraes y luego ratificado por la Primera Sala del tribunal.
Bolsonaro, de 70 años, cumple una condena de 27 años de prisión por su papel en la conspiración para desconocer el resultado de las elecciones de 2022. Su estado de salud ha sido frágil en los últimos años, sobre todo por las secuelas de la puñalada que recibió durante la campaña presidencial de 2018 y por sucesivos episodios clínicos que incluyeron cirugías, hipo persistente y vómitos.
El episodio médico se produce además en un momento de alta sensibilidad política en Brasil. Flávio Bolsonaro, senador y principal carta del bolsonarismo para las elecciones presidenciales de octubre, aparece en empate técnico con Luiz Inácio Lula da Silva en un eventual balotaje, según una encuesta de Datafolha publicada por CNN Brasil, que le asignó 43% frente a 46% del actual mandatario dentro del margen de error.
La hospitalización también se produce en medio de nuevas tensiones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos por el intento fallido de visita del asesor estadounidense Darren Beattie a Bolsonaro en prisión. Ese episodio, sumado al deterioro clínico del exmandatario, refuerza la centralidad política de Bolsonaro incluso desde la cárcel.
Por ahora, el foco inmediato está en su evolución médica. Pero en Brasilia nadie separa del todo la salud de Bolsonaro del calendario político y judicial que lo rodea.