El secretario de Energía, Chris Wright, dijo que la participación estadounidense en ese operativo será de 172 millones de barriles, casi la mitad del volumen total acordado El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó la liberación de 172 millones de barriles de crudo de la Reserva Estratégica de Petróleo como parte de una acción coordinada con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en un intento por contener el alza de los combustibles tras la disrupción del mercado provocada por la guerra con Irán. El Departamento de Energía informó que la descarga comenzará la próxima semana y que tardará unos 120 días en completarse.
La decisión supone un giro respecto de la posición que Trump había sostenido días antes, cuando había restado importancia al aumento de la gasolina y se resistía a recurrir a la reserva, mientras la Casa Blanca evaluaba cómo contener el costo político del encarecimiento energético.
El cambio llegó en medio de una escalada sostenida en los precios de los combustibles. El promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos superó los 3,50 dólares por galón y más tarde trepó a 3,58 dólares, tras un alza cercana a 60 centavos desde el inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
La liberación estadounidense forma parte de un paquete mayor acordado por los 32 países miembros de la AIE, que decidieron poner en el mercado 400 millones de barriles de petróleo desde sus reservas de emergencia. La agencia describió la medida como la mayor liberación coordinada de existencias de su historia y la vinculó directamente a las perturbaciones del mercado derivadas del conflicto en Oriente Medio.
El secretario de Energía, Chris Wright, dijo que la participación estadounidense en ese operativo será de 172 millones de barriles, casi la mitad del volumen total acordado. La medida busca aliviar la presión sobre unos precios del petróleo que se dispararon por los riesgos sobre el suministro global.
La Casa Blanca intenta así amortiguar un frente sensible para los consumidores y para el propio Trump en año electoral, en un contexto de preocupación interna por el impacto político de una escalada prolongada en el precio de los combustibles.
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos quedó en 395,3 millones de barriles antes de este nuevo retiro, muy por debajo de su capacidad histórica tras la utilización intensiva de 2022 durante la crisis energética posterior a la invasión rusa de Ucrania. La mayor liberación realizada hasta ahora había sido precisamente la de ese año, con 180 millones de barriles ordenados por Joe Biden, según Reuters.