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Jueves, 12 de marzo de 2026 - 12:45 UTC

 

 

Irán amplía sus ataques regionales e Israel responde con bombardeos sobre objetivos del régimen

Jueves, 12 de marzo de 2026 - 10:49 UTC
El conflicto sigue agravando además el costo económico y militar para Washington El conflicto sigue agravando además el costo económico y militar para Washington

La guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos entró este jueves en una fase de mayor expansión regional, con nuevos ataques iraníes contra infraestructura energética, rutas marítimas y posiciones militares en varios países del Golfo, mientras Israel respondió con una nueva ola de bombardeos sobre territorio iraní. La intensificación elevó otra vez la tensión sobre el estrecho de Ormuz y devolvió el precio del petróleo por encima de los US$ 100 por barril.

Durante la madrugada, Irán volvió a lanzar ataques contra buques comerciales y activos vinculados al transporte de crudo en la región. Associated Press reportó que al menos 19 embarcaciones comerciales han resultado dañadas desde el inicio de la guerra y que dos barcos fueron alcanzados cerca de Basora, en Irak, mientras otra nave fue atacada frente a la costa de Emiratos Árabes Unidos. Un ataque separado también alcanzó una plataforma petrolera frente a Arabia Saudita.

En paralelo, la presión militar iraní se extendió a otros puntos del Golfo. AP señaló que los ataques alcanzaron objetivos en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudita, Kuwait e Irak, en una estrategia que combina represalias directas con presión económica sobre la infraestructura energética y el tráfico marítimo regional.

Israel respondió este jueves con ataques de gran escala sobre distintos puntos de Irán, después de una nueva ronda de bombardeos iraníes. Según el recuento de AP, Estados Unidos e Israel han intensificado en los últimos días su campaña aérea sobre instalaciones militares y objetivos estratégicos, sin señales de una desescalada inmediata. La guerra comenzó el 28 de febrero tras una ofensiva conjunta contra Irán y desde entonces ha ido arrastrando a más actores de la región.

El conflicto sigue agravando además el costo económico y militar para Washington. El Pentágono informó al Congreso que la primera semana de la guerra costó US$ 11.300 millones, una cifra que excluye algunos gastos preparatorios, mientras AP indicó esta semana que unos 140 militares estadounidenses han resultado heridos en el conflicto.

El frente energético se mantiene como una de las variables más sensibles. La persistencia de los ataques sobre el transporte marítimo y las instalaciones petroleras ha interrumpido exportaciones desde Irak y reducido drásticamente el tráfico en la zona de Ormuz, por donde pasa una porción decisiva del suministro mundial de crudo. Esa presión fue uno de los factores detrás de la decisión de Estados Unidos y otros países de liberar reservas estratégicas de petróleo para intentar contener los precios.

Con los combates ya en su decimotercer día, la guerra se aleja cada vez más de un choque bilateral y se consolida como una crisis regional con impacto militar, energético y financiero mucho más amplio.