La medida añade incertidumbre a las relaciones comerciales de Washington La nueva ronda de medidas arancelarias anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reintrodujo volatilidad en los mercados y sumó presión sobre el dólar, en un contexto en el que inversores y bancos vienen discutiendo si la divisa pierde parte de su rol de refugio.
El episodio se desencadenó después de que el Tribunal Supremo determinara que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no autoriza al presidente a imponer aranceles, al invalidar una parte sustancial del esquema anterior.
En respuesta, la Casa Blanca recurrió a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, un mecanismo que permite recargos temporales a la importación por hasta 150 días para abordar “problemas fundamentales” de balanza de pagos. Un recargo general del 10% comenzó a aplicarse este martes, mientras Trump mantiene abierta la posibilidad de elevarlo hasta el 15%, el máximo previsto por esa vía legal.
La medida añade incertidumbre a las relaciones comerciales de Washington. En Europa, el Parlamento Europeo congeló el proceso de ratificación de un acuerdo con Estados Unidos a la espera de clarificaciones sobre el alcance real de la nueva tarifa y su compatibilidad con los compromisos pactados.
Carsten Brzeski, director global de Macroeconomía de ING Research, sostuvo que el fallo del Supremo “envió una clara señal sobre los límites del poder presidencial”, pero no espera que Trump lo utilice como una salida para revertir su agenda arancelaria. ING también advirtió que la estructura temporal podría prolongarse si la administración declara nuevas emergencias o busca vías alternativas.
En el mercado de divisas, el euro se negociaba en torno a los 1,18 dólares. Para Mohit Kumar, economista para Europa de Jefferies, el “ciclo de flexibilización” de la Reserva Federal, la incertidumbre política en EE.UU. y el giro de algunos inversores hacia una menor exposición al dólar respaldan la tesis de un debilitamiento más persistente de la divisa en los próximos trimestres.
El debate también se cruza con la trayectoria de la inflación y la política monetaria. Los precios al consumidor en Estados Unidos subieron 2,4% interanual en enero, lo que alimenta la discusión sobre recortes de tipos más adelante, aunque analistas advierten que el calendario no sería inmediato. Jack Janasiewicz, gestor de carteras de Natixis IM Solutions, señaló que, con las elecciones de mitad de mandato en noviembre, la “asequibilidad” ganó centralidad y el tiempo que insumen los aranceles alternativos podría dar un respiro transitorio a los precios.
Aun así, ING subrayó un riesgo de cola: una venta sincronizada de bonos del Tesoro, acciones y dólar si los mercados interpretaran que un pilar de la política económica estadounidense se está debilitando.