El anuncio llega después de la visita a Caracas del secretario de Energía de EE UU, Chris Wright, quien afirmó que el embargo al crudo venezolano “esencialmente terminó” Washington aprobó nuevas licencias que permiten transacciones vinculadas a petróleo y gas en Venezuela para compañías como BP, Chevron, Eni, Repsol y Shell, en un giro que abre la puerta a reactivar proyectos y pagos pendientes bajo el esquema de sanciones estadounidense.
La autorización —emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro— se suma a un paquete de licencias generales divulgadas esta semana, entre ellas permisos para ciertas actividades relacionadas con crudo de origen venezolano y para el suministro de determinados bienes y servicios.
Según los términos descritos por la administración, las empresas podrán realizar operaciones que antes estaban restringidas, incluso cuando involucren a PDVSA y a entidades estatales venezolanas, aunque con límites: se mantienen prohibiciones para tratos con actores vinculados a China, Rusia, Irán, Cuba o Corea del Norte, y las nuevas inversiones quedarían sujetas a autorizaciones adicionales caso por caso.
El anuncio llega después de la visita a Caracas del secretario de Energía de EE UU, Chris Wright, quien afirmó que el embargo al crudo venezolano “esencialmente terminó” y defendió una expansión de la actividad energética como palanca para incrementar producción y empleo. En sus declaraciones, Wright también señaló que Washington mantendría el control sobre los ingresos petroleros hasta que haya “un gobierno representativo” en el país.
En paralelo, la flexibilización se produce tras una reforma del marco petrolero venezolano impulsada por la Asamblea Nacional, diseñada para ofrecer mayor autonomía operativa y financiera a productores extranjeros y atraer capital para recuperar una industria degradada tras años de caída de producción e infraestructura.
Las sanciones petroleras de EE UU contra Venezuela se endurecieron a partir de 2019 y condicionaron el funcionamiento de empresas internacionales, que en varios casos recurrieron a esquemas de cobro en especie o a autorizaciones específicas para sostener operaciones mínimas.
El movimiento también reaviva el debate sobre el apetito inversor ante el riesgo país. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, llegó a describir a Venezuela como “ininvertible”, mientras funcionarios estadounidenses sostienen que el nuevo marco apunta a reducir incertidumbre y acelerar acuerdos operativos.