


En el hemisferio sur, Copernicus vinculó condiciones de calor inusual con el agravamiento de incendios forestales hacia finales de mes, con focos relevantes en Australia, Chile y la Patagonia El pasado enero fue el quinto más cálido registrado a escala global, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), pese a que en la segunda mitad del mes se observó frío severo en amplias zonas del hemisferio norte. La temperatura media del aire en superficie se situó en 12,95 °C, 0,51 °C por encima del promedio 1991-2020 y 1,47 °C por encima del nivel preindustrial (1850-1900), indicó el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea.
El boletín subraya el contraste: enero quedó apenas 0,28 °C por debajo del enero más cálido medido (2025), pero los episodios de aire ártico sobre latitudes medias —asociados a una corriente en chorro polar más ondulada— empujaron temperaturas muy bajas en América del Norte, Europa y Siberia durante varios días.
En Europa, el impacto fue particularmente visible: el continente tuvo su enero más frío desde 2010, con una media de −2,34 °C, es decir 1,63 °C por debajo del promedio 1991-2020. Copernicus reportó frío extendido en Fennoscandia, los Estados bálticos y Europa oriental, mientras que otras zonas del planeta —incluido el Ártico y el oeste de Norteamérica— mantuvieron valores por encima de la media mensual.
El informe también describe un patrón de extremos hidrometeorológicos. Enero resultó más húmedo de lo normal en buena parte de Europa occidental, meridional y oriental, con precipitaciones intensas e inundaciones en regiones como la península ibérica, Italia, Irlanda y el Reino Unido, mientras que áreas de Europa central y el norte (incluida parte de Escandinavia) quedaron más secas de lo habitual.
En el hemisferio sur, Copernicus vinculó condiciones de calor inusual con el agravamiento de incendios forestales hacia finales de mes —con focos relevantes en Australia, Chile y la Patagonia— y destacó que lluvias muy intensas en el sur de África provocaron inundaciones graves en Mozambique, con efectos severos sobre población e infraestructura.
Samantha Burgess, responsable estratégica para el clima del C3S, resumió el mensaje central: el mes fue un “recordatorio” de que el sistema climático puede producir frío intenso en una región y calor extremo en otra al mismo tiempo, y advirtió que la resiliencia y la adaptación serán cada vez más determinantes a medida que continúe el calentamiento de largo plazo impulsado por actividades humanas.