


Desde Caracas, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez expresó que la devolución del Sophia es bienvenida El gobierno de Estados Unidos anunció ayer la devolución del buque petrolero M/T Sophia a Venezuela, un paso simbólico en un contexto de reconfiguración de las relaciones energéticas bilaterales tras meses de incautaciones de embarcaciones vinculadas al comercio petrolero venezolano.
La Guardia Costera de Estados Unidos, apoyada por fuerzas militares, incautó el M/T Sophia, registrado bajo bandera panameña, el pasado 7 de enero, cuando transportaba crudo venezolano y fue calificado por Washington como “motor tanker de flota oscura sancionada” por supuestas violaciones a regulaciones de certificación de seguridad y sanciones.
Funcionarios estadounidenses, que solicitaron anonimato, indicaron que la decisión de devolver el buque —y presumiblemente su carga, aunque los detalles sobre si sigue a bordo no han sido confirmados— es coherente con un enfoque más amplio del gobierno estadounidense hacia Venezuela, que incluye cambios significativos en la política de sanciones y la apertura de canales comerciales bajo un esquema regulatorio dirigido a facilitar la exportación petrolera.
Este cambio se produce en medio de una serie de incautaciones de al menos siete buques desde finales de 2025, parte de una operación estadounidense para interceptar embarcaciones que, según Washington, evadían sanciones y carecían de certificaciones marítimas adecuadas. La devolución representa una señal de que ciertas tensiones logísticas y regulatorias pueden estar siendo resueltas, al tiempo que se busca estimular un flujo ordenado de exportaciones petroleras venezolanas.
Desde Caracas, el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez expresó que la devolución del Sophia es bienvenida y puede contribuir a despejar incertidumbres en el comercio marítimo de crudo, aunque subrayó que “es crucial que se establezcan normas claras que eviten futuras detenciones arbitrarias de embarcaciones venezolanas en aguas internacionales o zonas de responsabilidad de Estados Unidos”.
Analistas en políticas energéticas y navales opinan que el retorno del petrolero debe leerse en el contexto de un cambio más amplio en la política estadounidense hacia Venezuela, que ha incluido negociaciones sobre la emisión de licencias amplias para exportar petróleo, así como compras significativas de crudo por parte de refinerías estadounidenses tras años de restricciones.
“El mensaje detrás de la devolución es que Washington quiere estabilizar las rutas de comercio petrolero y reducir las fricciones que han caracterizado los últimos años”, señaló una fuente del sector marítimo con sede en Miami. “Pero el riesgo regulatorio persiste, y las compañías navieras seguirán vigilando muy de cerca el tratamiento de futuras detenciones”, agregó.
Mientras tanto, expertos en derecho marítimo advierten que la devolución también podría tener implicaciones para disputas legales pendientes y posibles reclamaciones de compensación por parte de armadores que enfrentaron detenciones prolongadas. El papel de aseguradoras internacionales y de organismos como la Organización Marítima Internacional (OMI) podría volverse relevante si se complican aún más estos incidentes.