El primer ministro indio, Narendra Modi, celebró lo que denominó “la madre de todos los acuerdos” y dijo que la India y la UE constituyen un “doble motor de crecimiento” para la economía mundial En Nueva Delhi, la India y la Unión Europea anunciaron el martes que habían concluido el mayor acuerdo comercial bilateral de su historia tras casi dos décadas de negociaciones. Las dos partes —que agrupan a la economía de 1.400 millones de habitantes de la India y a los 27 países de la UE— declararon que el pacto creará una zona de libre comercio para unos 2.000 millones de consumidores y reducirá de forma drástica los aranceles y otras barreras que han obstaculizado el intercambio de bienes y servicios entre ambas regiones.
La Comisión Europea señaló en un comunicado que el acuerdo eliminará o reducirá los derechos de aduana sobre el 96,6 % de las exportaciones europeas a la India en términos de valor y que, a cambio, Bruselas suprimirá los aranceles sobre el 99,5 % de los productos indios en un plazo de siete años. Según estimaciones comunitarias, la medida podría duplicar las exportaciones de bienes europeos a la India para 2032 y ahorrar a las empresas del bloque unos 4.000 millones de euros anuales en derechos de aduana.
El pacto también prevé que los aranceles indios sobre los automóviles importados se reduzcan de un máximo actual del 110 % al 10 % en un periodo de cinco años, mientras que los impuestos sobre vinos y licores bajarán inicialmente del 150 % al 75 % y se situarán gradualmente en el 20 % para los vinos y el 40 % para los licores.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó el anuncio de “histórico” y afirmó que “crea una zona de libre comercio para dos mil millones de personas”. A su juicio, se trata del acuerdo más ambicioso que ha firmado la Unión y refleja “un cambio geopolítico” en el que Europa busca diversificar sus socios comerciales frente a las tensiones con Estados Unidos y la incertidumbre en las cadenas globales de suministro.
El primer ministro indio, Narendra Modi, celebró lo que denominó “la madre de todos los acuerdos” y dijo que la India y la UE constituyen un “doble motor de crecimiento” para la economía mundial.
Aunque los negociadores han cerrado los capítulos comerciales clave, el texto legal debe ser sometido a una revisión técnica y traducido a las 24 lenguas oficiales de la UE antes de su firma formal. Funcionarios europeos estiman que ese proceso tomará entre cinco y seis meses y que la ratificación por el Parlamento Europeo, los parlamentos nacionales y el parlamento indio podría permitir su entrada en vigor en aproximadamente un año.
La comisaria europea de Comercio, Valdis Dombrovskis, afirmó que el tratado ofrece “acceso recíproco y equilibrado” y que los sectores sensibles, como la agricultura y los productos lácteos, han sido protegidos mediante periodos de transición y exclusiones.
El acuerdo se alcanza en un contexto de tensiones comerciales con Washington, después de que el presidente estadounidense Donald Trump amenazara con elevar los aranceles a los automóviles coreanos y europeos, lo que llevó a Bruselas a acelerar negociaciones con otros socios.
Tanto la UE como la India han subrayado que el pacto impulsará no solo el comercio de bienes como maquinaria, productos químicos, mariscos y textiles, sino también el de servicios, abriendo oportunidades para empresas europeas en sectores como telecomunicaciones, educación y tecnología de la información, además de facilitar la movilidad de profesionales indios.
Organizaciones agrarias y grupos ecologistas en Europa han advertido sobre un posible aumento de la competencia en sectores como el automotriz y la agroindustria, así como sobre el impacto ambiental de un mayor volumen de intercambios comerciales. En la India, partidos de la oposición reclaman garantías para proteger a agricultores y pequeñas empresas frente a la apertura del mercado.
Aun así, analistas consideran que el tratado representa un paso decisivo para acercar a la UE a una de las economías de mayor crecimiento del mundo y reducir su dependencia de Estados Unidos y China. En palabras de Modi, “en estos tiempos de incertidumbre, este acuerdo demuestra que las democracias del Atlántico y del Índico pueden construir puentes para un crecimiento sostenible”.