La vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, fue la oradora principal de una ceremonia en Ushuaia para conmemorar el 43.º aniversario de la Guerra de las Malvinas. Su participación en un evento distinto al encabezado por el presidente Javier Milei en Buenos Aires puso de manifiesto las diferencias internas dentro de la otrora exitosa fórmula electoral.
Villarruel —cuyo difunto padre, Eduardo Marcelo Villarruel, fue un capitán del Ejército desplegado en el teatro de operaciones en 1982— enfatizó la necesidad del país de un proceso de remalvinización.
Afirmó que la causa de las Islas unía a Argentina y criticó la histórica campaña de desmalvinización posterior a la guerra, la cual, según ella, distorsionó el rol de los militares con mentiras sobre ineficiencia y cobardía, desacreditando y desarmando a las Fuerzas Armadas y avergonzando a los veteranos.
La titular del Senado también citó al papa argentino Francisco para abogar por políticas hemisféricas que protejan el Atlántico Sur de las potencias extracontinentales que explotan sus recursos y causan daños ecológicos.
Además, Villarruel hizo un llamado a la creación de alianzas continentales para garantizar la seguridad y la sostenibilidad regional, al tiempo que advirtió contra las guerras extranjeras que invaden América, que por lo demás es un continente de paz.
También señaló que Gran Bretaña -el enemigo- fue el primero en reconocer el profesionalismo de los soldados argentinos a pesar de la campaña de desprestigio en el ámbito nacional.
Tras agradecer al gobernador de Tierra del Fuego (y técnicamente también de las Islas Malvinas), Gustavo Melella, por invitarla cuando su propio partido no lo hizo, Villarruel lamentó que, tras la derrota, se iniciara un proceso de desmalvinización, con un relato distorsionado de la actuación de nuestros militares durante el conflicto para desacreditar a nuestros hombres de armas y a las Fuerzas Armadas.
“Se habló de niños de guerra, de ineficiencia, de cobardía, de falta de preparación y de todo tipo de mentiras para desacreditar a nuestros hombres de armas”, señaló.
“Como resultado de esa maquinación, veteranos de guerra, soldados y militares fueron ocultados de la sociedad. Nuestras Fuerzas Armadas fueron desacreditadas, perseguidas y desarmadas, y el recuerdo de la guerra se limitó al de un evento vergonzoso que debíamos olvidar”, señaló también.
Ante tantos “discursos de odio, (...) la causa de Malvinas es la única garantía de unidad de nuestra nación”, subrayó la Vicepresidenta.
“Mientras Argentina sufre graves niveles de pobreza, las potencias extracontinentales están sacando del territorio argentino una fortuna sustancial en alimentos y energía”, añadió, destacando el “daño ecológico” que están “causando en el Atlántico Sur”.
Respondiendo al llamado del Papa Francisco, debemos implementar políticas hemisféricas que garanticen el cuidado de nuestra casa común, que es América, frente a la avaricia de las potencias extracontinentales que saquean, degradan y agotan las riquezas de nuestro océano. Esto requiere la implementación de políticas continentales que protejan la sostenibilidad de nuestros recursos. Por estas razones, todo lo relacionado con esta área compromete la defensa nacional y la defensa hemisférica, continuó.
La seguridad del Atlántico Sur no puede dejarse en manos de una potencia extracontinental. El desafío exige acuerdos entre los países de nuestro continente para establecer políticas de defensa hemisféricas, argumentó Villarruel.
En Europa y Asia, hay guerras por la energía y los alimentos. El Papa dijo que hay una guerra mundial en partes. América es un continente de paz; no queremos que traigan sus guerras a nuestra región, añadió.
Citando nuevamente a Francisco, insistió en que este es el desafío del presente y del futuro en el Atlántico Sur.
“Nuestro país debe definir una política clara e inequívoca de defensa nacional y de sus intereses en la región, estableciendo alianzas con las demás naciones americanas en una verdadera política hemisférica”, señaló la presidente de la Cámara Alta.
El año pasado, Milei y Villarruel participaron juntos en la tradicional ceremonia del 2 de abril.