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Martes, 7 de diciembre de 2021 - 05:53 UTC

 

 

Tribunal galés dicta sentencia contra el gerente detrás del vuelo en que murió un futbolista argentino

Sábado, 13 de noviembre de 2021 - 09:12 UTC
Ibbotson no tenía una licencia de piloto comercial y su autorización para pilotar el avión había expirado. Ibbotson no tenía una licencia de piloto comercial y su autorización para pilotar el avión había expirado.

El empresario de aviación británico David Henderson, que organizó el vuelo privado de Nantes a Cardiff que provocó la muerte del futbolista argentino Emiliano Sala, ha sido condenado a 18 meses de prisión tras ser declarado culpable de “poner en peligro la seguridad de la aeronave”.

Un tribunal de Cardiff declaró a Henderson culpable por diez votos contra dos en contra después de que él mismo se declarara culpable de organizar el vuelo sin los permisos necesarios. La sentencia fue impuesta este viernes.

Sala y el piloto David Ibbotson murieron el 21 de enero de 2019 cuando un Piper Malibu monomotor se estrelló en el Canal de la Mancha en ruta a Cardiff desde Nantes. Sala había sido transferido al club galés por unos 20 millones de euros.

Fay Keely, propietaria de la aeronave, había solicitado seis meses antes del accidente que Ibbotson dejara de pilotearla tras de haber sido sancionado por violación a las normas de aviación en dos ocasiones. Pero cuando se le pidió que organizara el vuelo, Henderson, que estaba en Parfis en ese momento, le confió el trabajo a Ibbotson a pesar de su historial y de la falta de una licencia adecuada.

Henderson insistió en que había analizado telefónicamente la contratación de Ibbotson con Keely, pero ella negó tener algún recuerdo de ese supuesto episodio.

La mujer participó el pasado miércoles en el juicio de David Henderson, quien se declaró culpable de organizar el vuelo de Sala sin contar con los permisos necesarios, pero que negó los cargos de haber actuado con negligencia y haber puesto en peligro el avión. “Dejé en claro que no debería pilotar el avión”, dijo Keely al jurado en Cardiff.

Según Keely, ella había comprado el avión, por consejo de Henderson, en 2015, pero éste se quedó a cargo de la gestión de sus operaciones, que incluían la contratación de pilotos.

El 6 de julio de 2018, Keely envió un correo electrónico a Henderson advirtiendo que Ibbotson no debería volar más el avión porque las autoridades le habían notificado dos infracciones de vuelo. “No estoy muy segura de cómo trata a la aeronave. Creo que lo mejor sería que no volviera a pilotarla”, había escrito Keely. Ibbotson no tenía una licencia de piloto comercial y su autorización para pilotar el avión había expirado.