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Reapertura oficial de base antártica brasileña postergada por mal tiempo

Martes, 14 de enero de 2020 - 17:58 UTC
 El Vicepresidente Mourão publicó esta foto en su cuenta personal de Twitter al momento de embarcar rumbo a la Antártida. El Vicepresidente Mourão publicó esta foto en su cuenta personal de Twitter al momento de embarcar rumbo a la Antártida.

La reapertura oficial de la base brasileña de estudios científicos en la Antártida Comandante Ferraz fue postergada n principio para este miércoles cuando por razones meteorológicas la delegación que iba a encabezar la ceremonia, liderada por el Vicepresidente de la Nación, General Hamilton Mourão, debió pernoctar en la localidad chilena de Punta Arenas, según se informó este martes.

La nueva estación costó aproximadamente US$ 100 millones y tiene una superficie de 4.500 metros cuadrados, casi el doble de la antigua base que se incendió en 2012. En el siniestro murieron dos militares y se destruyeron más de dos terceras partes de las instalaciones.

Aunque las formalidades estén pendientes, ya se encuentran en curso diferentes investigaciones en la nueva base desde noviembre de 2019.

Diseñada por la empresa brasileña de arquitectura Estúdio 41, la unidad se destaca por su elegante diseño y alojamiento estilo hotel para hasta 64 personas, incluidos científicos y personal militar.

Diecisiete laboratorios -catorce internos y tres externos- apoyarán la investigación en una variedad de campos, desde microbiología ambiental hasta fisiología humana, paleontología y cambio climático.

“Es una instalación de primera clase, realmente espectacular en muchos sentidos”, dice Wim Degrave, biólogo molecular y especialista en biotecnología de la Fundación Oswaldo Cruz que visitó la estación en noviembre de 2019.

No obstante, representantes de la comunidad científica brasileña han expresado dudas con respecto al futuro operacional de la base, en función de las restricciones presupuestarias imperantes en la administración del Presidente Jair Bolsonaro.

En cualquier caso, la nueva Estación Antártica Comandante Ferraz  ubicada en la isla del Rey Jorge es considerada como “la mejor estructura de investigación de la península antártida”, según contó en una entrevista a EFE el contraalmirante de la Marina brasileña Sérgio Gago Guida.

El edificio está organizado en dos bloques de poca altura, sujetos a través de pilares capaces de soportar los efectos del deshielo que sufre la Antártida, donde se llegan a registrar las temperaturas más bajas del planeta y vientos de hasta trescientos kilómetros por hora.

“Brasil es un país tropical, así que no estábamos habituados a estas condiciones. Fue un proyecto de ingeniería realizado por un equipo de arquitectos”, explicó a Efe Emerson Vidigal, uno de los arquitectos encargados del proyecto.

“Nuestra premisa central era garantizar la supervivencia y el confort del ser humano en este lugar tan inhóspito”, agregó.

El estudio de arquitectura empezó a trabajar en el proyecto en 2013, pero no fue hasta finales de 2015 cuando comenzaron las obras de la estación, después que la constructora china Ceiec ganara el concurso internacional.

Los cimientos del complejo fueron montados primero en Shanghái y, a partir de 2017, fueron transportados hasta la isla Rey Jorge, lo que explica que la mitad del coste total financiero de la nueva base, estimado en unos US$ 100 millones, fuera destinado al transporte y a la logística de la misma.

El proyecto arquitectónico logró combinar la respuesta de las exigencias científicas y el respeto al medioambiente, pues fueron una prioridad las tecnologías dirigidas a minimizar el impacto ambiental.

En concreto, el 30% de la energía de la estación es renovable, además de “respetar la fauna y la flora local”.

Pero más allá de la eficiencia, la durabilidad y el aprovechamiento de energía, los arquitectos consiguieron trasladar la estética en esta base, cuyo diseño incluye amplios cristales que conectan el edificio con el paisaje de la zona más fría del planeta.

El estudio, en manos de los profesores Paulo Câmara, de la Universidad de Brasilia, y Luiz Henrique Rosa, de la Universidad Federal de Minas Gerais, se centró en el análisis del ADN de las plantas y los hongos antárticos.