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Guerra de Malvinas: Papa temía colapso de militares en Argentina llevara a mayor influencia soviética

Martes, 29 de abril de 2014 - 09:19 UTC
Juan Pablo II trató de convencer a Thatcher de retirarse de las Islas y aceptar la paz Juan Pablo II trató de convencer a Thatcher de retirarse de las Islas y aceptar la paz

Si bien ahora es un santo de la Iglesia Católica, y es difícil entender donde calza el anti comunismo, un diario británico revela algunos planteos interesantes que le realizara Juan Pablo II a la entonces primer ministra Margaret Thatcher en pleno conflicto de las Falklands de 1982, con Argentina.

 En efecto según el periodista Marco Giannangeli y basado en documentos de época el entonces Papa trató de convencer a Thatcher que abandonara las Falklands pues temía que un colapso del régimen militar en Argentina podría muy bien conducir a un gobierno de izquierda bajo la influencia de la entonces Unión Soviética.

Bajo el título de “Como el Papa imploró a Margaret Thatcher para que abandonara las Falklands”, el periodista dice que dicho pedido se realizó durante la visita de Juan Pablo II al Reino Unido, en un encuentro privado entre los dos líderes.

Si bien el papa polaco había adoptado el papel de 'mediador honesto' entre los dos países, Juan Pablo II, quizás condicionado por su pasado, tenía temores que una derrota militar de Argentina significara el fin de la dictadura de derecha en favor de un gobierno de izquierda que permitiría el avance del dominio soviético en la región.

Pero un memorando secreto de hace 32 años, revela que la Sra. Thatcher se mantuvo firme insistiendo que las tropas argentinas debían regresar al continente y abandonar “a los súbditos de Su Majestad y al territorio de Su Majestad”.

Si bien aumentaban las presiones por las pérdidas de vidas de soldados británicos, y por parte de la diplomacia de Washington, Thatcher rehusó cualquier forma de compromiso “entre el bien y el mal” y “si bien la guerra es un mal terrible, había cosas peores incluyendo la extinción de todo aquello en lo que uno cree y sostiene”.

Agregó además que cualquier negociación tendría consecuencias para el pueblo de Gibraltar.

Según el memorando de Downing Street, el Papa envió a su secretario de estado, Cardenal Agostino Cassaroli en visita de cortesía el día anterior a que Juan Pablo II llegara a Gran Bretaña el 28 de mayo 1982.

La reunión 'privada' se hizo sin presencia de ministros del gabinete.

Pocas horas antes las tropas británicas retomaban Goose Green con la pérdida de 17 efectivos en tanto entre el 23 y 25 de mayo los aviones argentinos habían hundido las fragatas HMS Antelope, HMS Coventry y el carguero de contenedores Atlantic Conveyor, con un costo de otras 32 vidas y decenas de heridos para la Fuerza de Tareas.
El memorando de cuatro páginas de puño y letra del secretario personal de la Thatcher, Sir Clive Whitmore explica como la visita de cortesía de Casaroli se hizo de 50 minutos, mayoritariamente dedicados a la guerra de las Falklands.

Para el Papa, según Casaroli, el mundo occidental “no es solo una entidad política, sino aún más una entidad ideológica” y temía “que la Unión Soviética se aprovechara de la situación para crear una brecha entre América Latina y Occidente”.

Si bien “el honor de un país, la seguridad de los Falkland Islanders y respeto por el derecho internacional son principios valiosos” el Papa se preguntaba si no había en juego otros 'principios' como la posición estratégica de las Islas asegurando el pasaje entre el Atlántico y el Pacífico.

“Por cierto sería preferible tener mejores relaciones con América Latina y Argentina”, argumentó Casaroli. Es decir el mensaje del papa fue que “sería una bendición para el Reino Unido, para Argentina y para el mundo libre, si fuera posible llegar a un compromiso justo y honorable y una solución pacífica”, según escribió Sir Clive.

Empero Thatcher dijo que nunca tuvo la intención de enviar fuerzas a las Islas, pero había sido víctima de una agresión.

“Las Falklands Islands eran por ley territorio británico y los Isleños británicos. Algunos de ellos por siete generaciones en las Islas; trabajan fuerte y son temerosos del Señor”.

Los Isleños “han elegido como vivir, y la paz que disfrutaban ha sido hecha añicos. No podemos negociar la libertad, justicia y democracia que han disfrutado las Falkland Islands a manos de la Argentina donde estas cosas son desconocidas”.

Y si Gran Bretaña no defendía a su propia gente, no solo le habría fallado a los Isleños sino también “a otros pueblos como Guayana y Belice, que también se sientes amenazados”. De la misma manera Gibraltar era británico y su gente británicos.

Thatcher también agregó que algún día los Isleños optarán por la independencia, y “el Reino Unido no es una potencia colonial. No hay país en el mundo que, en libertad haya conducido tantas colonias a la independencia”.

Finalmente la nota cita al historiador británico Philip Willan autor del libro “El Vaticano en Guerra” el cual revela como la Santa Sede estaba involucrada en una diplomacia secreta para sus propios fines.

“Habría sido por demás embarazoso para el Vaticano si estos documentos hubieran visto la luz en aquel entonces. La Santa Sede jugó el papel de 'mediador honesto' para tratar de impedir la guerra pero la dimensión secreta indica cuán fuerte era la influencia de la guerra global contra el comunismo”, para el papa polaco.