
Los tribunales federales argentinos comenzaron a cerrar en bloque cientos de expedientes por evasión tributaria tras la puesta en marcha del llamado Régimen de Inocencia Fiscal, una reforma que elevó de forma sustancial los umbrales a partir de los cuales la evasión pasa a ser delito y que, por el principio de la “ley penal más benigna”, se está aplicando de manera retroactiva.