


León XIV ha situado la justicia social en el centro de su pontificado, mientras que Milei la ha calificado de “aberración” El papa León XIV llegará el domingo a Buenos Aires en una visita que el Gobierno de Javier Milei presenta como estrictamente pastoral, pero que se produce en un contexto de tensión con la jerarquía católica argentina, una de las voces más críticas con la política de ajuste del presidente. El pontífice iniciará el viernes en Uruguay una gira que seguirá en Argentina del 8 al 11 de noviembre y concluirá en Perú.
“El Papa es de todos los argentinos, no es de un partido político ni de un color político”, ha repetido la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, que encabezó las negociaciones con la Iglesia y el Vaticano. El secretario de Culto, Agustín Caulo, insistió en que se trata de “una gira apostólica” y que “no hay que politizar esto”. Las autoridades esperan que unos 7 millones de personas sigan al papa en Buenos Aires, Claypole, Luján y Córdoba, en lo que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, describió como el operativo “más grande de nuestra historia”.
Las diferencias de fondo son conocidas. León XIV ha situado la justicia social en el centro de su pontificado, mientras que Milei la ha calificado de “aberración”. Un estudio de la socióloga Sol Prieto, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), sobre los documentos publicados por la Conferencia Episcopal Argentina entre enero de 2024 y septiembre de 2026 concluye que 42 de los 44 que se refieren a políticas públicas, el 95%, adoptan “una posición crítica”, en asuntos como la situación social, el medio ambiente, la calidad institucional, la rebaja de la edad de imputabilidad y un decreto que recorta derechos de los migrantes.
Hace diez días, cuando Milei cuestionó la idea de que mucha gente no llega a fin de mes, el presidente del Episcopado, Marcelo Colombo, le respondió: “Que la gente no llega a fin de mes es un dato de la realidad, no es un dato sujeto a comprobación”. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, anticipó que el papa “se va a encontrar con una Argentina herida”. “No hay afinidad, sino una aversión muy fuerte entre la mayoría de los obispos argentinos y el Gobierno de Milei”, resumió el investigador Fortunato Mallimaci, que señala el rechazo al aborto como uno de los escasos puntos de coincidencia.
Según el diario El País, el Gobierno pretendía limitar las concentraciones masivas y terminó primando la posición del Vaticano, que celebrará misas al aire libre. Dos actividades incomodan especialmente al Ejecutivo, según el diario: el encuentro con sindicalistas, empresarios y movimientos sociales en la Universidad Católica Argentina y la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, un hogar para personas con discapacidad, uno de los sectores más afectados por los recortes. Sigue sin definirse, además, el lugar que ocupará en los actos oficiales la vicepresidenta, Victoria Villarruel, distanciada de Milei.