El endeudamiento público ha aumentado más de diez puntos durante el actual mandato y supera el 82% del PIB, impulsado por el crecimiento del gasto obligatorio Luiz Inácio Lula da Silva iniciará el 1 de enero su cuarto mandato al frente de Brasil con una economía que ha crecido más de lo previsto y un desempleo en mínimos históricos, pero con desequilibrios fiscales que los mercados castigaron con dureza este lunes, en la primera jornada tras su reelección. El dólar llegó a subir más de un 12%, hasta 5,60 reales, el índice Ibovespa activó el mecanismo de suspensión automática al abrir y los tipos de interés a largo plazo se dispararon casi dos puntos.
La reacción refleja que los inversores habían apostado por una victoria del senador Flávio Bolsonaro, que prometía un fuerte recorte del gasto. El viernes, el dólar había cerrado en 4,99 reales y el Ibovespa, en 205.082 puntos, cerca del récord que alcanzó tras la primera vuelta. Los analistas coinciden en que la primera prueba del presidente será la composición de su equipo económico y su marco fiscal. Estos son los cinco grandes desafíos que enfrenta.
La deuda
El endeudamiento público ha aumentado más de diez puntos durante el actual mandato y supera el 82% del PIB, impulsado por el crecimiento del gasto obligatorio, que deja menos del 8% del presupuesto federal para partidas ajustables. Lula ha restado importancia en ocasiones a la preocupación por la deuda y ha defendido que un mayor crecimiento permitirá resolverla. Su equipo ha prometido mantener las reglas fiscales vigentes, que limitan el aumento del gasto y fijan metas de superávit primario, pero cumplirlas será más difícil con el compromiso de subir el salario mínimo por encima de la inflación, que encarece también las pensiones, y con las nuevas ayudas anunciadas en campaña.
La inflación y los tipos de interés
El Banco Central ha recortado cinco veces seguidas la tasa Selic, hasta el 13,75%, pero la inflación interanual superó en septiembre el techo de tolerancia del 4,5%, frente a una meta del 3%. El Comité de Política Monetaria se reúne el 4 de noviembre, y la depreciación del real complica nuevos recortes. Lula propone bajar los tipos con mayor disciplina fiscal sin tocar los programas sociales, mientras la mayoría de los economistas sostiene que un descenso más rápido exigiría recortar el gasto.
El endeudamiento de las familias
Según la agencia de crédito Serasa, casi 84 millones de brasileños y 9,3 millones de empresas tienen pagos atrasados, una cifra récord atribuida a los altos tipos de interés. El Gobierno prepara nuevas medidas de alivio, como la compra con descuento de hipotecas en mora a los bancos y la condonación de deudas tributarias a pequeños empresarios, que los analistas consideran un alivio temporal.
Un Congreso adverso
El Partido Liberal de Bolsonaro tendrá la mayor bancada en la Cámara de Diputados y en el Senado, en el Congreso más conservador desde el regreso de la democracia. Eso dificultará los planes del Gobierno para reducir exenciones fiscales y la aprobación de nombramientos para el Banco Central, los reguladores y el Supremo, que ya fue complicada en el actual mandato. Bolsonaro, además, no reconoce el resultado y ha anunciado que pedirá la anulación de las elecciones.
La reforma tributaria
El nuevo impuesto al valor agregado, aprobado en 2023, entrará en vigor en enero, pero el Gobierno aún no ha fijado su tipo efectivo, que analistas independientes sitúan en torno al 28%. El Ejecutivo también aplazó durante la campaña el proyecto de un impuesto selectivo sobre productos perjudiciales para la salud o el medio ambiente, como el tabaco y el alcohol.