La primera disculpa llegó cuando Lula le preguntó por qué votó en contra de ampliar la licencia de maternidad cuando era diputado en el estado de Río de Janeiro. “Fue un error”, respondió Bolsonaro El senador Flávio Bolsonaro pidió disculpas en dos ocasiones al presidente Luiz Inácio Lula da Silva durante el último debate televisado antes de la segunda vuelta del domingo en Brasil, celebrado la noche del viernes en TV Globo, que transcurrió en un tono más moderado que el primero. Los candidatos llegaron al cara a cara empatados: el último sondeo de Datafolha, publicado el jueves, da a cada uno el 50% de los votos válidos.
La primera disculpa llegó cuando Lula le preguntó por qué votó en contra de ampliar la licencia de maternidad cuando era diputado en el estado de Río de Janeiro. “Fue un error”, respondió Bolsonaro. “Hoy, después de haber tenido hijos, votaría completamente diferente.” Lula replicó: “Cuando tuvo la posibilidad de votar a favor, no lo hizo”. La segunda, después de que el senador llamara “nueve dedos” al presidente, un apodo que alude al dedo que perdió en un accidente laboral cuando era metalúrgico. “No voy a permitir que un miliciano me llame nueve dedos”, respondió Lula, que contrapuso su biografía obrera a la de su rival. Lula también le preguntó por haberse referido en el pasado a Bolsa Família como “Bolsa Pienso”.
El presidente argentino, Javier Milei, volvió a estar presente. Lula comparó las propuestas de su rival con las del Gobierno argentino, y Bolsonaro le dio la vuelta al argumento: “En Argentina, la izquierda gobernó 20 años y destruyó el país. Milei comenzó su Gobierno con un 200% de inflación”.
Bolsonaro, que ganó la primera vuelta con el 47,03% de los votos frente al 45,16% de Lula, centró sus intervenciones en el costo de vida y la deuda pública. Prometió bajar impuestos, subir el salario mínimo y las pensiones por encima de la inflación y no privatizar la petrolera Petrobras ni el Banco do Brasil, y disputó a Lula el voto del noreste, su principal bastión: “Voy a ser el carioca más nordestino que han visto”. Lula defendió sus inversiones en infraestructura y en esa región, acusó a su rival de no conocer el país y recordó la falta de oxígeno en los hospitales de Manaos durante la pandemia.
El debate se celebró con nuevas reglas que impiden a los candidatos invadir el espacio del adversario, pedidas por la campaña de Lula tras el primer encuentro. El sábado, los candidatos pueden participar en actos, pero ya no pedir el voto.