El sondeo se realizó el martes 22 y el miércoles 23 entre 2.002 electores de 125 municipios, con un margen de error de dos puntos porcentuales Ninguno de los dos principales candidatos a la presidencia de Brasil se aproxima al umbral necesario para ganar en primera vuelta el 4 de octubre, según la última encuesta de Datafolha, que sitúa al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 40% de las intenciones de voto y al senador Flávio Bolsonaro en 36%.
El sondeo se realizó el martes 22 y el miércoles 23 entre 2.002 electores de 125 municipios, con un margen de error de dos puntos porcentuales. Fue encargado por el diario Folha de S.Paulo y TV Globo, y está registrado ante la Justicia Electoral con el código BR-00304/2026. Completan la lista Augusto Cury, con 5%; Ronaldo Caiado, 4%; Renan Santos, 3%; y Romeu Zema y Samara, con 1% cada uno. Votan en blanco o anulan un 5% y los indecisos son 2%.
En un eventual balotaje del 25 de octubre, Lula obtiene 47% y Bolsonaro 45%, un empate técnico. La semana anterior los registros eran 39% y 36% en primera vuelta, y 46% contra 44% en la segunda, de modo que la variación queda dentro del margen. Folha subraya que se trata de una fotografía y no de una predicción.
El dato más significativo es que Bolsonaro interrumpió una progresión que en cuatro meses había reducido la diferencia de diez a tres puntos; ahora volvió a cuatro. En la medición espontánea, sin presentación de nombres, Lula marca 36% y Bolsonaro 27%. El 80% de los electores declara tener el voto decidido, y entre quienes no se identifican con ninguno de los dos campos, el 35% admite que podría cambiar de opinión. Frente a los demás candidatos, Lula también queda empatado con Cury, 46% a 43%, y supera a Caiado, 46% a 42%, y a Zema y Renan Santos, 48% a 39% en ambos casos.
Por segmentos, Lula aventaja a Bolsonaro entre el 50% más pobre, 46% a 32%, entre el 29% menos instruido, 49% a 29%, y en el Nordeste, segundo mayor padrón del país con el 28% de los votantes, donde marca 55% contra 25%. Bolsonaro lidera entre evangélicos, 47% a 27%; entre quienes ganan de dos a cinco salarios mínimos, 40% a 34%; y en el Sur, 47% a 27%. En el Sudeste, la región más poblada con el 42% de la muestra, mantiene una ventaja numérica dentro del empate técnico, 37% a 35%. Según Folha, el desafío para Lula es movilizar a un electorado que suele registrar mayor abstención.
El sondeo captó también el impacto de la semana política. El aumento del 15% en la Bolsa Família, anunciado por Lula a menos de tres semanas de la votación, no movió el voto entre sus beneficiarios: el presidente pasó de 52% a 53% y su rival de 28% a 27%. Bolsonaro acusó al mandatario de intentar comprar a los pobres con la medida.
El factor externo volvió al centro de la campaña. Estados Unidos y catorce países anunciaron el miércoles en Nueva York, tras una reunión del Escudo de las Américas, la intención de adoptar medidas coordinadas contra 24 organizaciones criminales transnacionales, entre ellas las facciones brasileñas Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho, con congelamiento de activos y restricciones migratorias. Brasil está fuera del mecanismo. Washington designó a ambas como organizaciones terroristas en mayo, calificación que el Gobierno de Lula rechaza por considerar que podría abrir la puerta a una intervención militar estadounidense en territorio brasileño, mientras Bolsonaro la respaldó tras reunirse con Trump ese mismo mes. El senador acusó al presidente de lenidad frente al crimen organizado; Lula había cuestionado el martes ante la Asamblea General de la ONU la injerencia extranjera en procesos electorales, sin mencionar a Trump por su nombre.