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La justicia argentina restituye a los herederos de un galerista judío una obra del siglo XVIII

Lunes, 7 de setiembre de 2026 - 09:19 UTC

Un tribunal federal argentino dispuso el viernes la restitución de la pintura Retrato de una dama a la familia del galerista judío neerlandés Jacques Goudstikker, casi 90 años después de que el régimen nazi saqueara su colección en Ámsterdam. La obra apareció el año pasado en una vivienda de Mar del Plata, a 400 kilómetros de Buenos Aires.

La resolución se adoptó en una audiencia presidida por el juez federal Santiago Inchausti, con participación del Ministerio Público Fiscal, los abogados de la heredera y los acusados. Patricia Kadgien y su marido, Juan Carlos Cortegoso, habían sido acusados de poseer y ocultar una obra de arte robada en el contexto de un genocidio. Tras sostener inicialmente que eran propietarios legítimos por herencia, aceptaron un acuerdo con la fiscalía para evitar el juicio oral y renunciaron de forma irrevocable a cualquier derecho sobre el cuadro. El pacto incluye una donación de 4,8 millones de pesos, unos 3.200 dólares, a la cooperadora de un hospital maternoinfantil. El fiscal Carlos Martínez consideró que el desenlace supone “una reparación de carácter histórico para las víctimas”.

Patricia Kadgien es hija de Friedrich Kadgien, integrante de las SS y experto financiero del régimen nacionalsocialista desde 1938, con un papel destacado en la compra de divisas y en el saqueo de los territorios ocupados. Un informe estadounidense de 1945 lo describía como “una serpiente de la peor calaña”. Huyó a Suiza, después a Brasil y finalmente a Argentina, donde se estableció como empresario y murió en 1978 sin haber sido juzgado.

El hallazgo se produjo por un anuncio inmobiliario. En agosto de 2025, con motivo de los ochenta años del final de la Segunda Guerra Mundial, el diario neerlandés Algemeen Dagblad envió al corresponsal Peter Schouten a Mar del Plata para intentar contactar a las hijas de Kadgien. Nadie lo atendió, pero advirtió un cartel de venta en la fachada. Al buscar el aviso en la web de la inmobiliaria, encontró entre las fotografías del interior el cuadro colgado en la sala de estar. El matrimonio permaneció 72 horas detenido hasta entregar la obra.

Se trata de un óleo sobre lienzo de 119,5 por 89 centímetros. En los registros de Goudstikker figuraba atribuido a Giuseppe Ghislandi, pero el peritaje de la Academia Nacional de Bellas Artes argentina confirmó que corresponde a Giacomo Ceruti, pintor italiano del siglo XVIII conocido como Il Pitocchetto. Su valor de mercado se estima en unos 250.000 euros.

La pintura será entregada a Marei von Saher, nuera del galerista, que ha dedicado décadas a localizar las piezas de la colección, superior a 1.100 obras. A través de sus abogados manifestó que no consiente “86 años de expolio” pero que no busca venganza ni indemnización. Su intención es que el cuadro se exhiba en préstamo en un museo de Buenos Aires antes de su devolución. Permanece bajo custodia de la Corte Suprema argentina.