Es el cuarto año consecutivo con dificultades en la segunda temporada. En 2024 no llegó a abrirse por estimaciones de biomasa muy bajas El Departamento de Pesca de las Falklands anunció este jueves el cierre de la segunda temporada de calamar Loligo por bajos niveles de biomasa, apenas tres días después de que la actividad se hubiera reanudado tras una pausa de dos semanas.
Esta decisión se ha adoptado como resultado del análisis de los datos de captura tras la reanudación de la pesca después de la pausa de dos semanas, así como de los resultados de las dos jornadas de pesca exploratoria, indicó el Gobierno isleño en su comunicado. El texto describe la medida como precautoria y orientada a garantizar la sostenibilidad de la pesquería a largo plazo, y añade que el departamento estudia ya qué medidas ensayar o aplicar antes de las temporadas de 2027 para mitigar los problemas registrados en la segunda temporada en los últimos años.
La secuencia fue rápida. El 12 de agosto la administración suspendió la actividad dentro del Loligo Box por baja biomasa. La pesca se reanudó el 24 y el día 27 quedó cerrada. Según informó el semanario Penguin News, la industria fue advertida pocos días después de la reanudación de que los niveles seguían siendo muy bajos.
El director de Recursos Naturales, James Wilson, señaló al periódico que existían preocupaciones muy profundas en relación con la segunda temporada y apuntó a varios factores concurrentes. Mencionó corrientes oceanográficas que en 2024 desplazaron al calamar fuera de la zona, con dudas sobre cuántos ejemplares regresaron después al Loligo Box a reproducirse. Señaló también el aumento de merluza depredadora en el área, que atribuyó probablemente a cierres en caladeros argentinos. Y añadió que la presión sobre la pesquería ha crecido de forma significativa pese a mantenerse estable el número de buques, porque las embarcaciones son mayores y más potentes y han cambiado tanto las redes como las horas de pesca.
Es el cuarto año consecutivo con dificultades en la segunda temporada. En 2024 no llegó a abrirse por estimaciones de biomasa muy bajas. En 2025 la primera tuvo inicio tardío y cierre anticipado, y la segunda registró cierres temporales y rotatorios. El presidente en funciones del Loligo Producers Group, John Barton, indicó que la última segunda temporada normal fue la de 2022.
Barton subrayó ante Penguin News el peso económico de la pesquería y sostuvo que no está en juego únicamente la suerte de algunas empresas pesqueras, sino un componente principal de las finanzas del Gobierno isleño y de la economía del archipiélago en su conjunto. Reclamó que la investigación sobre los problemas actuales del Loligo se aborde como asunto prioritario, cuestión que el grupo de productores discute con el Departamento de Recursos Naturales y que previsiblemente se canalizará a través del Plan de Gestión del Loligo.
Entre las medidas en estudio figura la posibilidad de situar un buque en el Loligo Box entre ambas temporadas para determinar cuándo comienza la entrada de merluza. Wilson advirtió, no obstante, que retirar un depredador puede acarrear consecuencias no previstas desde el punto de vista del ecosistema. Un documento que llegará al Comité Asesor de Pesca a principios de septiembre recomendará aumentar el esfuerzo de las licencias A, dirigidas principalmente a la merluza. Esta temporada ya se introdujo un acuerdo de captura incidental que elevó el límite de merluza del 10 % al 50 %.
El calamar Loligo es una de las principales fuentes de ingresos de las Falklands. La temporada de Illex, la otra pesquería de calamar del archipiélago, cerró el 22 de junio con capturas muy por debajo del promedio de la última década.