El tratado de 1881 reconoció la soberanía chilena sobre el estrecho y estableció su neutralización perpetua, con libre navegación para buques de todas las naciones La Cancillería argentina difundió este martes un comunicado en el que reafirma que su posición sobre el Estrecho de Magallanes es la establecida por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, un día después de que Chile anunciara el envío de una nota de protesta por las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea argentina.
Ambos instrumentos rigen plenamente y son considerados definitivos por la República Argentina, señala el texto, titulado La posición argentina sobre el Estrecho de Magallanes y la cooperación con Chile en el Atlántico Sur y la Antártida. El documento, emitido por la cartera que dirige Pablo Quirno, no menciona en ningún momento al brigadier general Gustavo Javier Valverde, cuyas palabras originaron el episodio.
Valverde afirmó el domingo, en una entrevista con un canal de YouTube, que Magallanes, el sur, el Drake, todo eso es soberanía y que había que hacer presencia en esa zona por tratarse de una llave bioceánica. Las autoridades chilenas interpretaron sus palabras como un cuestionamiento a la soberanía de su país sobre el paso austral.
El comunicado argentino sitúa el extremo sur del continente dentro de la defensa de sus derechos en relación con la Cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida, espacios de creciente centralidad por sus recursos naturales estratégicos, por su rol en las rutas marítimas y las cadenas globales de suministro. A continuación reafirma el valor estratégico de la cooperación con Chile y enumera el reconocimiento mutuo de derechos antárticos, la coadministración de zonas protegidas, la Patrulla Antártica Naval Combinada que ambos países sostienen desde hace más de veinticinco años y una propuesta conjunta de área marina protegida en la península antártica occidental.
El tratado de 1881 reconoció la soberanía chilena sobre el estrecho y estableció su neutralización perpetua, con libre navegación para buques de todas las naciones. El de 1984, firmado en el Vaticano tras la crisis del Beagle de 1978, ratificó los límites australes y zanjó las divergencias sobre la boca oriental del paso.
Existe un antecedente formal reciente. El decreto 457 de 2021, dictado bajo el Gobierno de Alberto Fernández, planteaba reforzar la exploración, estudio y control conjunto del estrecho y del mar de Drake. En marzo de 2025 el Gobierno de Javier Milei reconoció por escrito ante Chile que esa interpretación constituía un error conforme a los tratados y se comprometió a sustituirla.
Es la primera fricción diplomática entre los Gobiernos de José Antonio Kast, que asumió en marzo, y de Milei, que mantienen una relación política estrecha. Ambos países comparten más de 5.000 kilómetros de frontera terrestre.