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Martes, 11 de agosto de 2026 - 11:38 UTC

 

 

Los sismos de Colombia y Venezuela no están conectados pese a su magnitud similar, señalan expertos

Martes, 11 de agosto de 2026 - 10:17 UTC
“Los sismos de Venezuela son sismos más superficiales y tienen que ver con otro mecanismo, que es un mecanismo de rumbo. Este es un sismo más profundo, que es un sismo de subducción”, enfatizó “Los sismos de Venezuela son sismos más superficiales y tienen que ver con otro mecanismo, que es un mecanismo de rumbo. Este es un sismo más profundo, que es un sismo de subducción”, enfatizó

El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente y el centro de Colombia este lunes tiene un origen tectónico distinto al de los sismos registrados en Venezuela en junio, pese a que ambos alcanzaron magnitudes comparables, explicó Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia.

“Fue un sismo tectónico asociado principalmente a un mecanismo de subducción”, señaló la especialista. Ese fenómeno se produce cuando la placa de Nazca, bajo el océano Pacífico, se desliza por debajo de la placa Sudamericana, sobre la que se asienta el territorio continental colombiano. La energía acumulada en el contacto entre ambas puede liberarse en terremotos de gran magnitud, como los registrados históricamente en el Cinturón de Fuego del Pacífico.

Los sismos venezolanos del 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,4, respondieron a otro mecanismo. Según Dionisio, se originaron en la interacción entre las placas Caribe y Sudamericana mediante un desplazamiento lateral, conocido como falla de rumbo. “Los sismos de Venezuela son sismos más superficiales y tienen que ver con otro mecanismo, que es un mecanismo de rumbo. Este es un sismo más profundo, que es un sismo de subducción”, enfatizó.

La profundidad es el factor que explica por qué dos terremotos de magnitud similar pueden causar daños muy distintos. El foco del sismo colombiano se ubicó a unos cien kilómetros, según los datos revisados por el Servicio Geológico Colombiano, que en su primer boletín lo había situado a 82. En los sismos superficiales, las ondas recorren una distancia menor y llegan con mayor intensidad a las zonas próximas al epicentro; en los profundos atraviesan más material y pierden energía en el trayecto. La sismóloga advirtió, no obstante, que la profundidad no determina por sí sola el alcance de los daños, que dependen también de la vulnerabilidad de las edificaciones y de las condiciones del terreno.

El epicentro se localizó en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, en el límite con Risaralda y Valle del Cauca. Dionisio señaló que no resulta inusual que un terremoto de estas características se origine en esa región, por la dinámica tectónica del occidente colombiano.

El Servicio Geológico Colombiano ha registrado más de treinta réplicas, la más fuerte de magnitud 4,8. “Un sismo de estas magnitudes genera un cierto número de réplicas que en general van disminuyendo en frecuencia y en magnitud los siguientes días o semanas”, precisó la sismóloga.

Rodrigo León, del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, recordó que los terremotos no pueden predecirse ni es posible anticipar cuándo ocurrirá una réplica o descartar movimientos de mayor magnitud. Consideró además que, dada la magnitud del evento, los daños pudieron haber sido peores. El balance provisional supera los 130 muertos.