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Un millón de kilómetros cuadrados menos: el hielo que rodea la Antártida sigue en retroceso

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La extensión llegó a su pico el 14 de septiembre, con 17,59 millones de kilómetros cuadrados, más de un millón por debajo del promedio histórico La extensión llegó a su pico el 14 de septiembre, con 17,59 millones de kilómetros cuadrados, más de un millón por debajo del promedio histórico

El hielo marino que rodea la Antártida alcanzó este año su tercer máximo invernal más bajo desde que existen registros satelitales, en 1979, según datos del Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de Estados Unidos. Los cuatro máximos más bajos de la serie corresponden a los últimos cuatro años.

La extensión llegó a su pico el 14 de septiembre, con 17,59 millones de kilómetros cuadrados, más de un millón por debajo del promedio histórico. Solo los inviernos de 2023 y 2024 registraron máximos menores. El organismo tardó en confirmar el dato porque el hielo antártico fluctúa mucho en torno a su máximo; tras esa fecha, la extensión siguió reduciéndose.

El hielo marino es agua de mar congelada que se forma cada invierno alrededor del continente y se derrite en buena parte durante el verano. Su retroceso no eleva por sí mismo el nivel del mar, porque ya flota, pero los científicos lo siguen como indicador del estado del océano austral. Con menos hielo, el océano absorbe más calor y las plataformas de hielo que bordean el continente quedan más expuestas al oleaje; esas plataformas actúan como una barrera que frena el avance de los glaciares hacia el mar.

“Tras varias décadas de condiciones de hielo invernal estables o en aumento, es preocupante ver que estos valores bajos persisten”, dijo al sitio especializado Carbon Brief Lettie Roach, climatóloga del Instituto Alfred Wegener, de Alemania. Según Clare Eayrs, del Instituto Coreano de Investigación Polar, julio registró la quinta extensión más baja de la serie y agosto la cuarta, y los cinco julios con menos hielo son posteriores a 2022. En el mar de Bellingshausen, el déficit respecto de la media llegó a unos 650.000 kilómetros cuadrados.

Para el glaciólogo argentino Lucas Ruiz, los registros ya no representan una excepción sino una tendencia: desde al menos 2017 se observan anomalías muy bajas y desde 2021 la extensión invernal no ha superado la media histórica. Diego Winocur, investigador de la Universidad de Buenos Aires, señaló que el fenómeno de El Niño en curso pudo haber influido mediante cambios en los vientos y en la trayectoria de las tormentas, aunque los especialistas consultados coinciden en que no alcanza para explicar por completo la caída. La temperatura del agua aparece como un factor determinante.

Hasta 2016, el hielo marino antártico se había mantenido estable e incluso había crecido levemente, a diferencia del ártico. Los científicos aún debaten si la caída de los últimos años marca un cambio de régimen duradero.

Categorías: Medio ambiente, Antártida.