El abogado penalista, de 47 años, ganó el balotaje del 21 de junio frente al candidato de la izquierda, Iván Cepeda, sin haber ocupado antes cargos públicos ni haberse presentado a una elección Abelardo de la Espriella asume este viernes la presidencia de Colombia en una ceremonia celebrada en la Universidad Santiago de Cali, fuera de Bogotá y sin la asistencia de su antecesor, Gustavo Petro, en una transmisión de mando marcada por el enfrentamiento entre ambos.
El abogado penalista, de 47 años, ganó el balotaje del 21 de junio frente al candidato de la izquierda, Iván Cepeda, sin haber ocupado antes cargos públicos ni haberse presentado a una elección. Gobernará hasta 2030 junto al vicepresidente José Manuel Restrepo, economista y exministro de Comercio y de Hacienda con Iván Duque.
Petro anunció en julio que no asistiría ni saludaría a su sucesor, al que acusa de haber llegado al poder mediante un fraude electoral. No ha presentado pruebas ante las autoridades judiciales. El registrador nacional, Hernán Penagos Giraldo, afirmó el 5 de agosto que no existen dudas sobre los resultados; el Consejo Nacional Electoral mantuvo en firme el escrutinio y el Consejo de Estado dejó en firme la elección y la sede de la posesión. La ausencia del mandatario saliente no afecta la validez del acto: la Constitución exige la presencia del Congreso en pleno, no la del presidente que se va.
La sede fue objeto de disputa. De la Espriella pretendía juramentarse en una guarnición militar del sur del país; Petro, como jefe de las Fuerzas Armadas hasta el traspaso, prohibió el uso de instalaciones castrenses. El Congreso aprobó finalmente el recinto universitario en Cali. El presidente electo defendió la elección como una señal de descentralización.
Cepeda anunció que tampoco asistirá y que impulsará acciones pacíficas de desobediencia civil, con movilizaciones convocadas para la misma jornada. Se desplegó un operativo de seguridad en el aeropuerto de Cali y en puntos clave de la ciudad. Entre las delegaciones extranjeras figura el vicepresidente de El Salvador.
El nuevo gobierno hereda un deterioro de la seguridad en amplias zonas, con grupos armados financiados por el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión, un abultado déficit fiscal y una crisis en el sistema de salud. De la Espriella ha prometido construir megacárceles, no negociar con ningún grupo armado y lograr en tres meses la captura o muerte de cinco cabecillas, además de reducir el tamaño del Estado en un 40% y bajar impuestos. Ha anunciado que convertirá a Barranquilla en capital alterna y que Medellín y Cali serán también sedes de gobierno.
El gabinete designado combina perfiles técnicos de la derecha con trayectoria institucional y figuras próximas a los movimientos cristianos. El presidente entrante ha hablado de judicializar a Petro y calificó de golpista al gobierno saliente, al que reclamó sin pruebas por presunta corrupción. Antes de entrar en política, De la Espriella era conocido por litigar casos de alto perfil y, según El País, por haber asesorado a los paramilitares en su negociación con el gobierno de Álvaro Uribe hace más de veinte años.
La fecha coincide con el aniversario de la batalla de Boyacá, jornada en la que tradicionalmente asumen los presidentes colombianos.