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“Las Falklands no pueden seguir siendo británicas para siempre”, plantea una columna de The Guardian

Viernes, 17 de julio de 2026 - 23:09 UTC
El columnista repasó las negociaciones previas a la guerra de 1982 El columnista repasó las negociaciones previas a la guerra de 1982

En una columna de opinión publicada en el diario británico The Guardian, el periodista Simon Jenkins sostuvo que las Falklands/Malvinas “no pueden seguir siendo británicas para siempre” y reclamó que Londres retome en algún momento las negociaciones de soberanía con Argentina.

Jenkins tomó como punto de partida dos hechos recientes: el acuerdo alcanzado esta semana entre el Reino Unido y España para desmantelar la frontera de Gibraltar y la pancarta “Las Malvinas son argentinas” que jugadores argentinos exhibieron tras eliminar a Inglaterra en la semifinal del Mundial. A partir de ese contraste, el autor planteó que ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene un derecho eterno a permanecer como está, y recordó que la defensa de las islas cuesta al contribuyente británico más de 60 millones de libras anuales.

El columnista repasó las negociaciones previas a la guerra de 1982. En 1980, el entonces ministro Nicholas Ridley presentó a los isleños una fórmula de “leaseback”, por la cual el Reino Unido cedería la soberanía a Argentina y arrendaría luego las islas por un período prolongado, manteniendo la administración. El registro histórico confirma que esa propuesta fue rechazada por los propios isleños, hostiles a ceder soberanía a un país entonces gobernado por una junta militar, y que el gobierno británico se había comprometido a no avanzar sin su consentimiento. Jenkins argumentó que la invasión argentina de abril de 1982, mientras había conversaciones en marcha, hizo colapsar esa vía y congeló durante más de cuatro décadas cualquier discusión sobre el futuro de las islas.

En uno de los pasajes más controvertidos, el autor sostuvo que la firme defensa británica del archipiélago se explica en parte por el hecho de que los isleños eran, en sus palabras, blancos y británicos, a diferencia de otras poblaciones de territorios que Londres cedió. Es una tesis personal del columnista, no un dato establecido, y contrasta con la posición oficial británica, que fundamenta su soberanía en el principio de autodeterminación de los habitantes.

Esa posición se apoya en el referéndum de 2013, citado en la propia columna, en el que el 99,8% de 1.517 votantes optó por seguir siendo territorio británico de ultramar. Desde entonces no ha habido reanudación de las negociaciones de soberanía, y los sucesivos gobiernos británicos sostienen que la cuestión no puede discutirse sin el consentimiento de los isleños. Argentina, por su parte, mantiene su reclamo y ha pedido en distintas ocasiones retomar las conversaciones.

Jenkins concluyó que, tarde o temprano, un gobierno británico tendrá el valor de reabrir las negociaciones, aunque se mostró escéptico sobre que la pancarta desplegada en un estadio estadounidense pueda impulsar ese cambio. Las Falklands, un territorio británico de ultramar en el Atlántico Sur, siguen siendo objeto de una disputa de soberanía con Argentina. La guerra de 74 días de 1982, iniciada con la invasión de la junta militar del general Leopoldo Galtieri, dejó 649 militares argentinos, 255 británicos y tres isleñas muertos.