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Los rescatistas mexicanos en Venezuela la llaman una de las mayores tragedias que han enfrentado

Martes, 30 de junio de 2026 - 07:32 UTC
El destacamento mexicano suma unos 280 militares desplegados, además de cerca de 300 miembros de la Cruz Roja, bomberos y protección civil, llegados como parte del Plan de auxilio a la población El destacamento mexicano suma unos 280 militares desplegados, además de cerca de 300 miembros de la Cruz Roja, bomberos y protección civil, llegados como parte del Plan de auxilio a la población

Los rescatistas del Batallón de Atención a Emergencias (BAE) del Ejército mexicano, considerados entre los más experimentados del mundo en desastres naturales, afirman que el terremoto que devastó el centro-norte de Venezuela es “una de las tragedias más grandes” a las que han asistido, sobre todo por las proporciones del daño. El equipo trabaja en el estado costero de La Guaira, la zona más golpeada, donde el balance oficial superaba este lunes los 1.700 muertos.

El destacamento mexicano suma unos 280 militares desplegados, además de cerca de 300 miembros de la Cruz Roja, bomberos y protección civil, llegados como parte del Plan DN-III de auxilio a la población. Están concentrados en La Guaira, donde se registra la mayoría de las víctimas, y tienen uno de sus campamentos base en un antiguo campo de golf de la ciudad turística de Caraballeda, reconvertido en centro de operaciones para los equipos internacionales y venezolanos y, a la vez, en refugio para vecinos que se quedaron sin vivienda. Desde allí, los rescatistas se desplazan en turnos de más de ocho horas a los puntos más críticos, que, según describen, están “prácticamente en cada esquina de cada barrio”.

Uno de los tenientes del batallón explicó que una de las claves para entender la magnitud del daño es el tipo de construcción: “Había complejos residenciales con torres de hasta 12 pisos. Mucha densidad de población y estructuras muy pesadas que dificultan las labores de rescate”. El oficial detalló que el trabajo con perros adiestrados permite localizar a las víctimas con rapidez, aunque la solidez de los edificios complica la extracción. “Aquí nos estamos encontrando con materiales de buena calidad. Las losas de concreto tienen un grosor de hasta 20 centímetros, cuando en México suelen ser más delgadas”, señaló, para explicar por qué algunas operaciones se prolongan durante horas.

El protocolo que siguen comienza con una evaluación del nivel de daño y la identificación de posibles espacios donde puedan resguardarse personas con vida. Sigue una fase de llamado y escucha —“Somos el Ejército mexicano; si hay alguien con vida, grite o haga algún ruido”— y, de confirmarse una señal, el marcaje del punto y el corte de los escombros con sierras, taladros y mazos. Los rescatistas mexicanos han logrado sacar con vida a tres personas, además de recuperar varios cientos de cuerpos, una tarea en la que, según indicaron, procuran preservar al máximo la dignidad de las víctimas.

Pese a haberse superado la ventana de 72 horas considerada crítica, los equipos seguían registrando rescates con vida. Entre ellos, el de un bebé de 18 días que pasó más de 30 horas bajo los escombros y el de un joven de 21 años liberado tras 106 horas, en una operación coordinada entre brigadas de Venezuela, México y El Salvador. Venezuela recibió ayuda de 24 países, con unos 2.700 rescatistas extranjeros que se sumaron a unos 30.000 efectivos locales. El presidente de México anunció el envío de asistencia adicional, incluidas plantas potabilizadoras y generadores. El número de desaparecidos sigue siendo objeto de versiones dispares: bases de datos no oficiales reportan decenas de miles, mientras la ONU calcula que hasta 6,8 millones de personas podrían verse afectadas por el desastre.