MercoPress, in English

Domingo, 28 de junio de 2026 - 23:13 UTC

 

 

Por qué el terremoto de Venezuela fue tan letal: superficial, potente y con segundos de diferencia

Domingo, 28 de junio de 2026 - 20:42 UTC
Las imágenes satelitales que se han ido difundiendo confirman un reguero de edificios derruidos a lo largo de la costa, la zona más poblada y la más golpeada Las imágenes satelitales que se han ido difundiendo confirman un reguero de edificios derruidos a lo largo de la costa, la zona más poblada y la más golpeada

La combinación de dos sismos potentes, muy superficiales y separados por apenas 39 segundos explica buena parte de la devastación que dejó el terremoto del miércoles en el centro-norte de Venezuela, donde el último balance oficial supera los 1.450 muertos y los 3.150 heridos. Las imágenes satelitales que se han ido difundiendo confirman un reguero de edificios derruidos a lo largo de la costa, la zona más poblada y la más golpeada.

El primer temblor, de magnitud 7,2, tuvo su epicentro en el estado de Yaracuy, al oeste de La Guaira y Caracas. El segundo, 39 segundos después y de magnitud 7,5, liberó casi tres veces más energía que el primero, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Ambos se produjeron a escasa profundidad —el principal, a unos diez kilómetros—, un factor determinante para la magnitud del daño en superficie. “No solamente la energía ha sido alta, sino que también han sido muy superficiales, sobre todo el segundo, lo que es demoledor”, explicó a EL PAÍS Miguel Ángel Rodríguez Pascua, del Instituto Geológico y Minero de España. Otro elemento agravó las consecuencias: como los dos seísmos ocurrieron en menos de un minuto, muchas personas no tuvieron tiempo de evacuar sus edificios entre uno y otro.

La destrucción siguió la línea de la falla de San Sebastián, paralela a la costa, en el límite entre las placas del Caribe y de Sudamérica. Las imágenes de empresas como Vantor y Planet Labs muestran torres de apartamentos y complejos turísticos colapsados en las localidades costeras de Catia La Mar, Macuto y Caraballeda, esta última una de las más afectadas. El derrumbe de un edificio de doce pisos en Caraballeda se ha convertido en uno de los símbolos de la tragedia. Un análisis preliminar de la Universidad Estatal de Oregón, basado en datos satelitales europeos, estimó que cerca de 58.900 edificios resultaron dañados o destruidos.

La magnitud del desastre se refleja también en las estimaciones económicas: el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo calculó los daños en viviendas y activos en un rango de entre 4.700 y 8.700 millones de dólares, alrededor del 6% del producto interno bruto venezolano. El Servicio Geológico estadounidense, mediante su sistema de evaluación rápida, situó como escenarios probables tanto miles como decenas de miles de muertos; se trata de un modelo estadístico basado en la intensidad y la población expuesta, no de un recuento. El número de desaparecidos es objeto de versiones dispares, con organismos internacionales que mencionan decenas de miles y un Gobierno que sostiene que son cientos.

El sismo del miércoles es el más potente registrado en la región sísmica del norte de Venezuela en más de un siglo. Para encontrar uno de magnitud similar hay que remontarse a 1900, cuando un terremoto de magnitud 7,7 golpeó la costa central, cerca de Caracas. En 2018, un temblor de magnitud 7,3 —casi tan fuerte— se originó a unos 150 kilómetros de profundidad y apenas causó cinco muertes, una diferencia que ilustra el peso decisivo de la profundidad en la letalidad de un seísmo.

Categorías: Medio ambiente, Venezuela.
Tags: La Guaira.