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Representantes de las Falklands llevan a la ONU el reclamo de autodeterminación de los isleños

Viernes, 26 de junio de 2026 - 13:30 UTC
Las dos intervenciones adoptaron enfoques complementarios Las dos intervenciones adoptaron enfoques complementarios

Dos miembros de la Asamblea Legislativa de las Falklands/Malvinas, Dorothy “Dot” Gould y Michael Goss, expusieron el 25 de junio ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, conocido como Comité de los 24 (C24), donde defendieron el derecho a la autodeterminación de los habitantes del archipiélago y reiteraron la invitación para que el organismo envíe una misión visitadora a las islas, algo que nunca ha ocurrido desde que la ONU examina la cuestión, en 1965.

Las dos intervenciones adoptaron enfoques complementarios. Gould, que tiene la cartera de Salud y Servicios Sociales y representa a la comunidad rural, centró su mensaje en el testimonio personal y en la descripción de la sociedad isleña. Recordó que llegó a las islas desde Inglaterra a los cinco años y que tres años después se produjo la invasión argentina de 1982. “Quiero que este comité entienda lo que se siente, de niño, cuando alguien intenta quitarte tu hogar”, afirmó. Describió una comunidad de unas 3.600 personas con más de setenta países de nacimiento y subrayó que el territorio financia con su propia economía la salud y la educación universitaria de sus residentes, sin pedir dinero al Reino Unido, y que cuenta con una calificación crediticia A+ de S&P Global.

Goss, agricultor e ingeniero mecánico de sexta generación y titular de la cartera de Recursos Naturales, concentró su exposición en el argumento jurídico y en la resolución que el comité examina cada año. Cuestionó que se pida a Argentina y el Reino Unido negociar el futuro de las islas sin incluir a sus habitantes y sostuvo que, dado que la Constitución argentina fija la recuperación de la soberanía como un objetivo “permanente e irrenunciable”, el resultado de cualquier negociación estaría predeterminado. “Eso no es una negociación; es una transferencia de propiedad disfrazada de diplomacia”, declaró.

El legislador recordó el referéndum de 2013, en el que, con una participación del 92%, el 99,8% votó por seguir siendo un Territorio Británico de Ultramar autónomo. Goss afirmó que la sección argentina del documento de trabajo de la ONU sostiene que ninguna organización observó esa consulta, algo que calificó de incorrecto: según dijo, fue supervisada por una misión internacional encabezada por Estados Unidos, con observadores de Canadá, Uruguay, Chile y Nueva Zelanda. También se refirió a la pesca, que representa cerca del 58% del producto interno bruto de las islas, y a las aguas internacionales del llamado “Agujero Azul”, sin organización de ordenación pesquera ni límites de captura.

Goss aludió además al paquete de cooperación que el Reino Unido y Argentina acordaron en septiembre de 2024 —que incluía intercambio de datos pesqueros, conectividad aérea y una visita de familiares al cementerio argentino—. Sostuvo que las islas cumplieron al facilitar en diciembre de ese año la visita de familias argentinas, pero que el vuelo y el intercambio de información pesquera no se concretaron. “Seguimos dispuestos”, dijo. Ambos legisladores plantearon una distinción entre los “intereses” que menciona la resolución y los “deseos” de los isleños: “La diferencia está entre ser escuchados y que hablen por nosotros”, señaló Goss, quien remarcó que no pedían a ninguna delegación tomar posición sobre la soberanía, sino solo que se reconociera el derecho de los habitantes a ser oídos.

La presentación coincide con el tratamiento anual de la cuestión en el C24, que de forma habitual aprueba —sin votación e impulsada por países latinoamericanos— una resolución que pide a Argentina y el Reino Unido retomar las negociaciones para resolver de manera pacífica la disputa de soberanía. Buenos Aires reivindica la soberanía sobre el archipiélago como una política de Estado y sostiene que las resoluciones de la Asamblea General no contemplan la autodeterminación de los isleños, a los que considera una población trasplantada. El Reino Unido, por su parte, supedita cualquier negociación a los deseos de los habitantes.